thumbnail Hola,

Los tres forman parte de la larga lista de ausencias merengues para el Clásico. Todos, por motivos evitables. El Real Madrid los echará de menos. Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid recibe este miércoles al Barcelona en una situación precaria como el panorama laboral en el país. Con constantes rumores sobre desunión en el vestuario, a quince puntos en la clasificación liguera, y con ausencias importantes por doquier. Entre ellas, la del portero y capitán Iker Casillas. Sabe Xavi Hernández que se le echará de menos por ser el capitán y alma del Real Madrid, y ni se corta en decirlo. Es vox populi.

Se ha movido muy rápido el club blanco en el mercado invernal. Ni dos días tardó en cerrar el fichaje de Diego López desde la lesión de Casillas. Algo inédito. Da por pensar que quizás tenía ya algo avanzado para el verano incluso. Pero sea como fuere, lo que el Real Madrid no puede evitar ya es que, opte José Mourinho por dar la titularidad al propio Diego López o a Antonio Adán, tanto uno como otro se enfrenta al que es su debut en un Clásico, con lo que gran parte de los focos estarán sobre ellos. Y es un día espinoso como pocos per sé para encima tener más presión sobre las espaldas.

Supongo que así lo ha querido el destino. Es el sino del fútbol y los futbolistas. Aunque sería injusto que todo el peso de la presión mediática cayera únicamente sobre el portero del Real Madrid por ser el debutante en el Clásico. Que la baja de Casillas es un obstáculo importante, y que el madridismo seguramente acabe por echarle de menos, es algo nítido a todas luces. Pero más allá del infortunio de la lesión del cancerbero están también los patinazos que dieron Sergio Ramos, Fabio Coentrao y Ángel Di María. Tres bajas que, unidas a la de Pepe y el propio Iker, debilitan superlativamente al Real Madrid de cara a este Clásico. Y en este caso, tres ausencias completamente evitables.

El primero, por insultar al árbitro cuando ya había sido expulsado, con la correspondiente sanción de cinco partidos. El segundo, por esa absurda expulsión ante el Valencia en un lapso de apenas diez minutos cuando la eliminatoria ya estaba resuelta. Y el tercero, quizás el peor de todos, por esa patada a destiempo en las postrimerías del entonces solventado duelo ante el Valencia. El madridismo seguro querrá no tener que echar de menos a ninguno de sus múltiples jugadores ausentes. Pero llegado ese extremo, no debería hacerlo sólo con el que figura bajo palos.

Artículos relacionados