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El equipo blanco llega en franca mejoría, tal y como Sergio Ramos trató de destacar tras la victoria ante el Getafe. Si será suficiente para batir al Barcelona está por ver

Sergio Ramos fue el único jugador madridista que compareció ante los medios de comunicación en zona mixta tras la contundente victoria de este domingo ante el Getafe. El de Camas volvió a meterse en otro quilombo al regatear la pregunta de si le constaba que hubiera jugadores enemistados con Mourinho, justo antes de decir que él es muy franco al hablar y que, si no, no contesta a las preguntas. Sea como fuere, el detalle pasó inadvertido. No como su pronóstico al hablar del partido de Copa ante el Barcelona.

Como no podía ser de otra manera, el capitán merengue ni mucho menos se vino a quitar opciones en el Clásico del miércoles. Al revés, avisó de que en estos partidos puede pasar de todo, y que el Real Madrid llega en un buen estado anímico. Y no le falta razón al ‘4’ merengue, pues el equipo blanco efectivamente parece que se está encontrando a sí mismo en este 2013, en el que aún no ha perdido y transmite sensaciones muy positivas.

Si serán suficientes para enmendar todo el terreno perdido en la primera mitad está por ver. Y de hecho, esta eliminatoria de Copa ante el Barcelona es una piedra perfecta de toque para evaluarse antes de recibir al Manchester United en Champions League. Ahora, a juzgar por los precedentes en esta primera mitad del curso, parece claro que el Real Madrid no puede ser considerado el favorito en esta eliminatoria. Que puede pasar cualquier cosa es evidente, por la condición innata del deporte, pero a priori no es el que mejor llega a este doble choque.

Porque los quince puntos de distancia en Liga no son fruto de la casualidad ni de agentes externos, sino sólo de un Madrid paupérrimo y un Barcelona excelso, que batió el récord de puntos en la primera vuelta del campeonato. Y esa situación aún no se ha revertido, aunque haya visos de recuperación en el bando merengue. Porque el Barcelona juega la vuelta en casa, ante su público. Y cómo no, porque el Real Madrid jugará la ida sin Casillas, Pepe, Ramos, Coentrao, Di María, y con Ronaldo apercibido de sanción. Condicionantes suficientes como para que un enfermo que parezca en pleno proceso de recuperación pueda volver a recaer.

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