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Culés y malagueños firmaron un gran espectáculo en el césped de La Rosaleda, de esos que vale la pena ver en repetición más de una vez. La victoria fue acertada, el Barça fulmina

Atrapasueños o cazador de sueños: Según la creencia popular, su función consiste en filtrar los sueños de las personas, dejando pasar sólo los sueños y visiones positivas; los sueños que no recuerdas son los que bajan lentamente por las plumas. Las pesadillas se quedan atrapadas en la cuenta (piedra) y a la mañana siguiente se queman con la luz del dia para que no se cumplan, dice el diccionario y esta misma definición ayuda a comprender lo que hizo el Barça cuando pisó el césped del Málaga.

Los culés terminaron con las altas aspiraciones de los malaguistas, no lejos de su alcance, porque los blanquiazules dieron cátedra en su terreno de juego, pero a la mañana siguiente se han dado cuenta de que sus sueños se deslizaron por las botas de Pedro, Piqué, Iniesta y Messi. Golpe y Golpe, dulces sueños y pesadillas se vivieron en La Rosaleda, Joaquín y Roque Santa Cruz avivaron las esperanzas de los locales que querían convertir el 'Sí se puede' en un 'Sí se pudo'.

De agradecimiento lo que hizo Manuel Pellegrini con su planteamiento ofensivo y presionando tan arriba, pero no les alcanzó el fresco aire andaluz para aguantar el ritmo de los blaugranas durante los últimos minutos del encuentro. Se vieron fulminados y con las esperanzas cortadas de tajo después del sentenciador Messi y su cuarto gol. Weligton admirable en la defensa y Kameni sacó pecho en más de una ocasión cuando se encontraba en el 1 a 1. Por momentos los culés imprecisos, pero corrigieron a tiempo para sacar sus mejores armas: Iniesta, Xavi, Pedro, Piqué y Messi, los verdugos de la pesadilla blanquiazul.

Las faltas tácticas parecían por momentos un grito desesperado para salir del mal sueño. En la primera parte ya eran cinco las cartulinas amarillas que Mateu Lahoz había repartido, tres para el Málaga y dos para los del Barcelona. Al término del encuentro fueron siete en total, pero no se veía mala zaña sólo las ganas de recurrir a otras alternativas para frenar y para conducir. El césped resbaladizo no frenó la determinación de Piqué, ni tampoco las precisas asistencias de Dani Alves, que ayer tuvo una buena noche.

No todo fue azul celeste para los culés, las pérdidas de balón en el centro del campo los hizo entrar en peligro en más de una ocasión. Las recuperaciones del esférico precisas pero desgastantes, los blanquiazules fueron rápidos, pero la máxima velocidad la alcanzó Jordi Alba en una galopada por la banda que nos hizo recordar lo que hizo en la Eurocopa y por lo que se ganó el título del mejor lateral izquierdo del torneo. 'Iniestazo' decisivo y el falso extremo que le queda como guante, para crear, desbordar y definir.

La próxima víctima es el Real Madrid, avisados están de que los culés están dispuestos a cazar los sueños...

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