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El cuadro de Diego Simeone tiró de oficio y realizó un partido muy completo en el Villamarín, con un fútbol obrero que desactivó el potencial ofensivo verdiblanco

El Atlético de Madrid es justo semifinalista de la Copa del Rey. Y lo es porque está demostrando algo que Simeone ha inculcado a este grupo y que le está dando tantos resultados: Carácter.

El cuadro comandado por el Cholo, además de tener una línea atacante que da miedo, con Falcao, Costa, Turán y compañía, también sabe practicar el fútbol 'sucio', el de ponerse el casco y trabajar en todas las líneas para conseguir los objetivos. Los colchoneros viajaban a Sevilla, a un campo complicado cuyos aficionados creían en remontar una eliminatoria que marchaba 2-0 a favor de los rojiblancos.

Y los de Mel no fueron capaces de entrar nunca en el partido. La presión atlética y un duro trabajo en la parcela ancha dieron al equipo la fuerza necesaria para mantener al margen a los Beñat, Vadillo o Campbell. Rubén Castro jugó muy solo y Salva Sevilla no apareció por el Villamarín.

Acostumbrado a un fútbol de contención y salida al contraataque, el Betis en ningún momento encontró huecos, no tuvo oportunidad de salir en velocidad abriéndose en bandas, y apenas vimos dos ocasiones de gol en todo el partido, además del penalti que ocasionó el gol del honor de Jorge Molina.

Las credenciales que ha dejado este Atlético sobre el terreno de juego ponen de manifiesto que este equipo tiene los mimbres de ser aspirante a ganar el campeonato copero. Si el torneo de la regularidad tiene el handicap de la complejidad que supone seguir la estela de una plantilla sobrada de estrellas como es el Fútbol Club Barcelona, en la Copa, con dos partidos, el equipo de Simeone está siendo letal.

El Betis se despide de la Copa con un sabor agridulce, tras haber completado un buen torneo e ilusionado a la afición, quedarse a las puertas de un posible derbi sevillano ha dejado a los suyos con esas ganas de revancha tras el 5-1 del Pizjuán. En rueda de prensa, el míster ha recordado el temporadón que están realizando los suyos y ahora van a poner todas sus miras en conseguir una plaza en Europa para la próxima temporada.

Los atléticos, con 10 goles a favor y solo 1 en contra, asume las semifinales del torneo con más fuerza que nunca, con dos delanteros en estado de gracia como son Falcao y Diego Costa, y con el morbo de saber que en la final se podrán enfrentar a su eterno rival (Real Madrid) o al equipo que le está robando el protagonismo merecido en la Liga BBVA (Barcelona). Y para darle más morbo a una Copa ilusionante, al otro lado del ring espera el Sevilla de Emery, ese equipo que con los años se ha convertido en rival hostil en el Calderón y que ya sabe lo que es dejar a los colchoneros sin el trofeo, cuando Capel y Navas le dieron el título a los sevillistas en 2010.

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