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Parece que el traspaso del brasileño por el Milan caerá en saco roto. Una vez más. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero analiza este nuevo fiasco

Kaká, más cerca de quedarse en el Real Madrid que de marcharse al Milan. Ese fue el titular de este lunes, después de que antes del fin de semana pareciera que las negociaciones entre ambas entidades habían tomado velocidad. Desde la ciudad lombarda apuntan a los problemas de fiscalidad, a lo mucho que deberían pagar de sueldo por Kaká, pese a que éste habría hecho un esfuerzo por bajarse su nómina (dicen que de 10 a 6 millones de euros). No parece suficiente.

Sonaba a quimera de todas formas. De las tres partes hay una que no tiene dinero suficiente, otra que no quiere perder mucho capital, y la otra que no está dispuesta a convertirse en Santa Claus, haciendo regalos. Y así es difícil llegar a una entente. Todos quieren algo, extremos opuestos en algunos casos, y ninguno está dispuesto a ceder mucho.

Galliani: Lo de Kaká es imposible
Todos saldrían ganando con el traspaso, pero nadie está dispuesto a llamar a las cosas por su nombre. Porque Kaká no es un jugador que deba cobrar 6 millones de euros, no es un jugador que valga 25 ‘kilos’, pero tampoco es un canterano al que estar cediendo. Con lo que al final, sin encajar en ninguno de esos tres conceptos, Kaká termina por convertirse en un auténtico problema. Sobre todo para el Real Madrid, que seguramente verá cómo tiene que pagarle la segunda parte de su generosa ficha anual por nada. En concepto de imagen y representación, como mucho. Cosa que hace maravillosamente, por cierto, sin dar una voz más alta que la otra.

El '8' blanco es como el ave Fénix. Siempre en permanente resurrección. Será por lo que se le recuerde en esta última etapa. Aunque eso sí, nunca termina de consumarla del todo. La última goleada blanca en Mestalla trajo a la memoria el 3-6 de hace dos años, con Kaká cuajando un espectacular partido. ‘Resucitó’, se dijo entonces. Y dos temporadas después, todo sigue en el mismo sitio que entonces. Parecía que se marchaba al Milan, y ya los había que hablaban de ser la piedra angular para poder eliminar al Barcelona. Y se cerrará el mercado invernal de fichajes, y todo seguirá igual. Una vez más. Para eso ha quedado Kaká. Como los fuegos artificiales. Ilusiona al personal que cree verle ascendiendo, y luego todo estalla quedando tras de sí únicamente el fogonazo que fue una vez, y el ruido suscitado.

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