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Con dos lanzamientos detenidos de 39 posibles, el guardameta de la Txantrea asombra a propios y extraños demostrando su habilidad bajo los palos

OPINIÓN

Asombrosa facilidad la que posee el portero del Athletic Club de Bilbao, Gorka Iraizoz, para detener lanzamientos de penalti. De los 39 que ha recibido el navarro en Primera División, hasta dos de ellos fueron atajados. Estadística rompedora donde las haya, que ayer mismo pudo ampliarse en el empate de los rojiblancos en el Benito Villamarín.

Sirva este artículo para poner un punto de humor en una situación desesperante para los aficionados del Athletic, que cada vez que vemos cómo el colegiado señala el punto fatídico, ya damos por supuesto que el rival marcará. De todas, todas.

Fue ayer un penalti tempranero, a los 44 segundos de comenzar el encuentro en Heliópolis. Uno de los más rápidos de la historia de la Liga, siempre acorde a la dinámica de juego y resultados que el Athletic ha mostrado a lo largo de la temporada. Fue el propio Gorka quien derribó a Salva Sevilla tras una salida temeraria. Rubén Castro tomó carrerilla, engañó al meta y puso el 1-0 en el marcador.

La pregunta que lanzo es: ¿Cuántos de los athleticzales confiaban en que el guardameta detuviera la pena máxima? Yo mismo la contesto: Todos. ¿Cómo no vamos a confiar en alguien que ya ha parado dos lanzamientos de los 39 que le han sido pitados en contra?

Es evidente que los once metros son la mayor virtud del arquero navarro, capaz de intervenir con éxito ante goleadores como Cristiano Ronaldo o su ahora compañero en el Athletic, Aritz Aduriz. Y es que precisamente estos fueron los dos jugadores que podrán contar a sus hijos que Gorka, el 'para-penaltis', acertó contra ellos.

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