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El técnico no se decantó por las rotaciones, y tanto Casillas como Cristiano son titulares en Mestalla. Ensayos, sólo con gaseosa. El corresponsal Alberto Piñero lo analiza

Juega el Real Madrid con todo en Valencia en Liga este domingo. Es el partido menos importante de la semana, comparándolo con el de la vuelta de cuartos de final de Copa del Rey, pero no se materializaron unas rotaciones que pintaban como tal a lo largo de la semana. Hace bien José Mourinho.

Por acumulación de esfuerzos no sería. Han pasado cinco días desde el último partido -dos de descanso mediante-, y quedan todavía otros tres hasta el próximo encuentro. Está acostumbrado el equipo blanco a jugar dos partidos por semana, y con mucho menos margen de tiempo que en esta ocasión.

Además, no está el Real Madrid para regalar ni ensayar nada, como ya bien apuntó Raúl Albiol. El Betis está a sólo tres puntos de distancia, y el Barcelona perdió este sábado. No sería muy estético ser alcanzado por los verdiblancos, o no aprovechar el único tropezón culé, dejando la duda en la atmósfera de no intentarlo con todo por cualquier ‘jaimitada’ de las de Mourinho. Y habrá quien piense que le han faltado agallas para dejar a algún jugador en el banco. Personalmente creo que se trata más de que, si ha de perder, debe ser el Valencia el que le gane. Si se pueden reducir los 18 puntos de distancia, el Real Madrid está en la obligación de dejarse el alma en ello, por muchos que sean todavía 15 puntos.

Si Cristiano Ronaldo lleva 16 meses consecutivos siendo titular en Liga, no había motivo ninguno para que no lo fuera este domingo, como se barruntaba. Al menos, deportivos. Y si Casillas es definitivamente el portero titular en las competiciones importantes esta temporada, no había tampoco motivo alguno para que no lo fuera este domingo. Aun cuando parece que definitivamente el mayor perjudicado en el galimatías de la portería además del técnico de Setúbal ha sido el propio Antonio Adán, que sigue igual de compuesto, pero siendo marioneta de unos y otros.

Así además, en estos dos casos concretos de Ronaldo y Casillas, se evita una nueva revolución entre el madridismo como ya sucediera el día de la Real Sociedad. No va sobrado tampoco el club blanco de tranquilidad como para permitirse más terremotos, ‘mourinhadas’, conatos de castigo y demás polémicas.

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