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El Barcelona ve cómo se marchará su portero titular mientras parte del madridismo pedía la cabeza del suyo. La ausencia de uno puede acabar reforzando la presencia del otro

Victor Valdés abandona el Barcelona. Un jugador que se ha criado en ese club, que está muy bien considerado entre compañeros y afición, que lo ha ganado todo siendo parte fundamental de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol, y que además seguramente ampliaría aún más su palmarés, pudiendo engrosar su nómina con hasta 50 millones de euros más. Y sin embargo, lo deja. Necesita nuevas experiencias. Nadie lo sabrá mejor que él.

No ha sentado muy bien entre algunas facciones del barcelonismo eso sí, que le acusa de dejar al equipo tirado. No lo parece teniendo en cuenta que aún le queda año y medio de contrato, y ocho meses hasta que se cierre el próximo mercado estival de fichajes. Será más bien la lógica zozobra que se abre paso ante la marcha del portero. No obstante, se trata de uno de los mejores porteros del mundo, y que lleva once temporadas en el primer equipo. Seguridad y estabilidad para el equipo en un mismo jugador.

Le echará de menos el barcelonismo y el Barcelona. Al menos en primera instancia, hasta que encuentre un recambio de garantías. La posición de portero es una de las más importantes dentro de un equipo y una plantilla, y el abismo que se presenta ante la marcha de un cancerbero titular y de garantías es tan considerable como inevitable.

Comienza así el baile de nombres en Can Barça. Suenan Neuer, Guaita, De Gea, Courtois, Ter Stegen, Hart, Stekelenburg, Adler, Pinto, etcétera etcétera. Más o menos la misma terna que viene sonando en el Real Madrid también desde que hace aproximadamente un año se empezara a discutir a Iker Casillas. Aunque eso sí, en el caso del cuadro madridista, el cancerbero de Móstoles ha sido capaz de abortar los rumores, de darle estabilidad a la situación, de superar las dudas, incluso cuando ha tenido que probar el agrio sabor del banquillo. El baile de nombres quedó en fuego de artificios en el Real Madrid, al menos para el puesto de titular.

No se entendía entonces en la Ciudad Condal que desde la capital se amagara con hacer desaparecer a Iker Casillas. Menos aún ahora que llevan un par de días sintiendo vértigos ante lo que pueda suceder en próximas campañas en su propia portería. Quizás viendo lo que vendrá a ocurrir en el Barcelona, algunos entre el madridismo se arrepientan de haber pedido la cabeza de su guardameta y capitán. Quizás la salida de Valdés pueda ser incluso un impulso para Iker en el Real Madrid. Seguramente sea así, pero sólo el tiempo pondrá a uno, a otro y a los observadores externos en su lugar.

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