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El brasileño admite estar dispuesto a ‘hacer un sacrificio’ para fichar por el Milan. Pero el Real Madrid se resiste a regalarlo. El corresponsal Alberto Piñero analiza esta opción

Kaká se ha devaluado un 75% desde que llegara al Real Madrid. El dato es contundente como pocos. El club blanco le fichó como una de las piedras angulares del nuevo proyecto de Florentino Pérez, pagando 60 millones de euros por él al Milan. Recuerdo que entonces había aficionados que decían que era todavía mejor fichaje que Ronaldo incluso. Craso error. La comparación con Cristiano, que no el fichaje.

En su momento, el traspaso de Kaká se entendía no sólo como una inversión deportiva para reflotar un equipo que había caído en octavos de final de Champions perdiendo 4-0 en Liverpool (quizás un poquito cara para el rendimiento que estaba dando los últimos tiempos en San Siro, eso sí). Sino también como una inversión económica y de marketing, además de una inyección de moral para un madridismo que venía de unos tiempos convulsos en el capítulo institucional. Los focos debían centrarse en los músculos de Ronaldo, la cabeza de Xabi Alonso, las piernas de Benzema y la sonrisa de Kaká, y no ya en dónde metía las manos Ramón Calderón.

Así se entendió y se aceptó en el verano de 2009. Sería muy ventajista señalar ahora al que entonces tomó la decisión de acometer el fichaje de Kaká. Claro que, a este paso, el estigma que le va a quedar a la directiva blanca no va a ser el del momento de la contratación del brasileño, sino el de la salida. Y es que se está demostrando muy poquita cintura a la hora de abrirle la puerta.

Y volvemos al dato inicial. Kaká se ha devaluado un 75% desde que llegara al Real Madrid. Entonces costó 60 millones de euros, y ahora está valorado en unos 16 ‘kilos’. ¿Cuánto más se pretende esperar con un futbolista que además tiene un coste de unos 10 millones netos de ficha cada año? Los dos primeros años estuvo lesionado y era difícil aventurar cuál podría ser su estado tras la recuperación. Pero ya la pasada campaña no arrastró molestias físicas ninguna y quedó demostrado que no le alcanzaba para estar en el Real Madrid. No era necesaria una cuarta temporada para certificar lo que a todas luces se veía.

Lo ven los propios aficionados merengues, que han perdido la fe en el brasileño, pero lo ven también los posibles clubes compradores. Hay que admitirlo, el dinero invertido en Kaká ha volado ya Florentino. Voló en verano de 2011 e invierno de 2012, cuando estaba valorado en 30 millones. Como igual voló este verano cuando estaba ‘tasado’ en 18 ‘kilos’. Hacer negocio con el brasileño hoy es misión imposible si ni siquiera han picado los petro-jeques a estas alturas. Al mal menor pues. ¿No sería mejor entonces ahorrarse esa tremenda ficha anual que, a razón de 500 minutos en esta media temporada, se puede decir tranquilamente que está cayendo en saco roto semestre tras semestre?

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