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El Barcelona no logró sentenciar un encuentro que pintaba para más goles y más emocioón, ante un equipo de Pellegrini que supo hacer frente y aprovechar los errores del rival

Manuel Pellegrini y Tito Vilanova eligieron un once titular con varios suplentes, para sorpresa tal vez de más de uno que apostaba porque después de la experiencia del pasado domingo en La Rosaleda, ambos volverían a plantar sus mejores armas para encarnizar otra lucha.

Pero al parecer ambos técnicos prefirieron guardar a sus principales piezas para el partido de vuelta en tierras andaluzas. Tal vez Tito, a sabiendas de que su equipo suplente sabe encarar los retos, confió en que la noche de ayer no sería la excepción, pero el partido le recordó que no estaba jugando ante el Córdoba y que los de Pellegrini sabían coger rápido la medida después de su lección del domingo.

Thiago Alcántara estaba haciendo un muy buen partido, como ya lo había hecho también hace unos días, pero el joven canterano perdió la concentración después del error garrafal cometido y que dio pie al primer gol gracias a Iturra. A partir de entonces el mayor de los hermanos Alcántara no volvió a centarse en el partido y los minutos dejaron de sonreírle.

A pesar de que el Barça se mostraba un tanto apagado, no en la primera parte, pero si en la segunda, Lionel Messi fue quien avivó la esperanza con el gol del empate. El argentino ha demostrado una gran capacidad de respuesta ante las adversidades y tan sólo unos minutos después del primer gol del encuentro, el delantero se encargó de cortar el festejo andaluz, con una de las obras mágicas que él suele hacer, corriendo por la banda derecha y regateando al rival para finalmente derribar a un Kameni que por varios momentos mostraba un tanto de inexperiencia e inseguridad.

Tal vez el Málaga no fue superior al Barça, pero sí lograron aprovechar los despistes de la defensa para hacer gol. Así fue el primero de Iturra, a pesar del error de Thiago, ningún defensa se encontraba en la zona para proteger el arco de Pinto y en la segunda diana, otra vez la defensa y con la caída de Adriano, fue Camacho quien anotó el gol del empate que les devolvía la vida a los blanquiazules.

El cansancio queda descartado como una de las posibles causas para el bajón que dio el Barça en la segunda mitad, pero sí se le puede atribuir tal vez a un exceso de confianza de los jugadores más no del técnico, que en la segunda mitad pudo preveer lo que terminó sucediendo, el gol de los malaguistas, con todo y que Tito Vilanova ya había metido al terreno de juego a tres titulares: Xavi, Cesc y Pedro.

Alexis Sánchez ha hecho perder la paciencia a la afición azulgrana, fallando goles cantados imperdonables. El Camp Nou ha sido condescendiente, pero en esta ocasión el chileno ya escuchó silbidos hacia su persona, mala señal. En el partido de vuelta en La Rosaleda, la batalla será imponente, los errores costarán caro y clasificará el que mejor sepa mover sus fichas.

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