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El equipo de Mel es cuarto, a tres puntos del Madrid y con las miras puestas en las semifinales de la Copa del Rey. Pero, con un equipo hecho para la permanencia, ¿aguantará?

El Betis suma y sigue. El domingo, con un Villamarín radiante, el cuadro comandado por Pepe Mel dio una nueva lección de electricidad y potencia arriba, derrotando al siempre correoso Levante de JIM por 2-0, dejando al equipo, culminada ya la primera vuelta del campeonato, con unos números mareantes y en puesto Champions, algo que de ningún modo se había planificado cuando los directivos verdiblancos cerraron la plantilla allá por el mes de agosto.

Y es que este equipo, que lleva varios años jugando muy bien al fútbol, está sorprendiendo, y esta vez no por su belleza a la hora de mover el balón. El Betis ha dado un giro de 180º, con el reconocimiento absoluto para Pepe Mel que, sabedor de que su equipo tenía un potencial ofensivo muy aprovechable, dejó de un lado su filosofía de buen fútbol - que con ello no quita que en partidos ante Barcelona o Real Madrid saque toda la artillería y nunca se esconda - para dar al equipo una nueva versión mucho más demoledora.

En Heliópolis empiezan ya a soñar con Europa, e incluso atisban ya la posibilidad  de un nuevo derbi copero, con la confianza de que su equipo va a doblegar al crecido Atlético de Madrid de Falcao y compañía. Pero este Betis está hecho de retales, de parches que el club, inteligentemente, va tapando año tras año para conseguir solventar una economía destrozada por dentro, que ha dejado la entidad al borde del abismo. La política de sacar jugadores de la cantera o cedidos es un arma de doble filo, y es que se puede desmoronar en cualquier momento.

Pepe Mel no tiene ningún reparo en seguir tirando de la cantera, todo lo contrario, incluso le da minutos a jugadores como Vilarchao cuando el partido aún no está decidido. La pregunta que se hacen todos es, ¿aguantará el Betis los seis meses que quedan en los puestos de arriba?.

Ahora mismo nadie duda de que el Betis es uno de los equipos más peligrosos fuera de casa, y que posee una de las aficiones que más animan y más presionan al rival en su estadio - Barcelona y Real Madrid ya lo sufrieron - pero hay dos factores que pueden hacer descentrar al equipo hasta el final del curso. El primero, las posibles negociaciones de las perlas de la cantera. Jugadores como Beñat, Cañas, Adrián o el propio Vadillo pueden desviar la atención en su futuro a corto plazo, y eso podría afectar en una bajada del rendimiento en el estilo de juego. La otra, la juventud de sus jugadores. Con poca experiencia en las grandes ligas, los futbolistas verdiblancos podrían acusar el nerviosismo y la tensión de jugarse un puesto europeo y perder partidos importantes.

Pepe Mel es un entrenador sobrado de experiencia que seguro intentará seguir manteniendo ese equilibrio tenso que mantiene en lo alto de la tabla clasificatoria. Ese equipo que no debe estar ahí pero que se aferra con uñas y dientes por un puesto en Europa que infle las dañadas arcas, un equipo que puede comenzar a ver la luz al final de un largo túnel si mantiene la esperanza y la ilusión por seguir sumando puntos en el campeonato nacional liguero.

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