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Muñiz Fernández fue el rescatador del Real Madrid y no Ronaldo

El equipo blanco mejoró aun sin llegar a imponerse claramente al Valencia antes del 2-0. Esta vez se encontró con la flor y con el favor arbitral que otros días echó de menos

El Real Madrid se encuentra con medio pie en semifinales de la Copa del Rey. Sólo medio pie porque un 2-0 no es ni mucho menos definitivo. Y decimos bien si hablamos de un encuentro, casi casual incluso, porque si hubo un equipo que puso más sobre el campo para llevarse la victoria, ése fue el Valencia. Un equipo que se encuentra en plena búsqueda de su personalidad, y que el día que la encuentre dará mucho que hablar, visto lo visto.

Con un entrenador recién llegado, y sin atravesar tampoco por una de las mejores épocas, el equipo che demostró orgullo en el Bernabéu, no se amilanó ni con balón ni sin balón, apretando poco a poco al Real Madrid contra su área. Sólo falló en las porterías. En la propia y en la ajena. Simplemente fue cuestión de que encajó más y metió menos. Y esas carencias no se pueden tener en un coso como el madridista ante el equipo blanco, esté en el estado de forma que esté. Tuvo oportunidades el cuadro che, realmente tuvo la eliminatoria a su merced, pero se le escapó de las manos.

Mientras tanto, el Real Madrid dio un paso adelante. No en juego, pero al menos sí en intensidad y actitud. Lo que ya es un buen comienzo para que la calidad de los jugadores aflore. Que lo hizo. No tanto la calidad pero, valga la redundancia, al menos sí esa flor que tan necesaria es en el fútbol y que llevaba tiempo sin aparecer en la Casa Blanca. “Lo que el año pasado entraba este año ya no lo hace” espetaban amargamente los jugadores blancos hace algunas semanas. Pues bien, esta vez por fin los elementos se aliaron a su favor. En el momento justo. Lo necesitaba también este Madrid para ir resurgiendo de sus propias cenizas.

Primero, porque los dos goles llegaron en jugadas aisladas cuando precisamente más acosaba el equipo valencianista, ambos justo después de dos clarísimas ocasiones marradas por Jonás. Pero también, y quizás es igual de importante en este caso, porque Muñiz Fernández perjudicó claramente al Valencia con su actuación.

Se quejaron mucho y muy amargamente todos los estamentos del valencianismo, acostumbrado también a caer en la queja fácil y perenne. Pero esta vez no hay ningún género de dudas de que tienen motivos más que suficientes para ello. Quizás por la posible mano de Higuaín en el segundo gol, por los penaltis que reclamaron, pero sobre todo por los tres fueras de juego cuando Soldado se plantaba solo. Tiene razón Karanka en que ninguno de ellos era un gol, pero desde luego que es más fácil anotarlos con tres manos a mano a tu favor que con ninguno.

No estuvo bien Muñiz Fernández. No está bien en general. Ya sea el Real Madrid, el Valencia, o el Young Boys. De ahí que descarte la supuesta conspiración ejecutada este martes que algunos quieren ver por los llantos del Real Madrid en las últimas semanas. Igual que tampoco creo que hubiera conspiración previa contra el equipo blanco, no la veo contra el Valencia. Se trata simplemente de árbitros buenos y árbitros malos, de días buenos y días malos, de decisiones acertadas y decisiones erróneas, de beneficios unos partidos y de perjuicios otros. Por eso la polémica arbitral siempre estará ahí. Nació con el propio fútbol, pertenece al género humano, y aún no ha desaparecido. Ni lo hará.

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