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José Mourinho realiza hasta cinco cambios en el once inicial merengue ante el Valencia respecto al que jugó en Pamplona. El corresponsal Alberto Piñero analiza las diferencias

El Real Madrid recibe este martes al Valencia en la Copa del Rey en un partido para el que no caben ya más resbalones como el último en Pamplona ante Osasuna. Es una de las dos únicas competiciones donde tiene posibilidades reales de sumar un título, con lo que quedar fuera de la Copa en enero no debe ser una opción plausible. De ahí quizás el once que pone en liza Jose Mourinho ante el cuadro de Ernesto Valverde.

Recupera a Cristiano Ronaldo para la causa. También a Antonio Adán, que esta vez verá el partido desde el banquillo pese a ser el portero que estaba en mejor forma hace sólo diez días. Ricardo Carvalho sustituye a Raphael Varane en el centro de la defensa, con Marcelo como titular por delante de Coentrao. Y también, recupera a Mesut Ozil y Karim Benzema después de que ambos vieran el empate en Pamplona desde la barrera, reposando para la competición más importante. Es lo que se podría llamar, el once de gala merengue, dadas las circunstancias actuales.

Un once que, al menos, debería marcar las diferencias en un partido grande respecto al partido ante Osasuna. Es una final anticipada y no se merece otra cosa. Y valga como baremo los millones de euros que le ha costado al Real Madrid reclutar a dichos jugadores. El once que pone en liza este martes Mourinho ha costado alrededor de 255 millones de euros, mientras que el del sábado pasado costó unos 175 millones de euros.

La diferencia son unos sustanciales 80 millones de euros, pero teniendo en cuenta que este martes juega Ronaldo, y él solo le costó 96 millones al club merengue, quizás no sea tanto el abismo entre uno y otro como parece a simple vista. Al menos, exceptuando el factor Ronaldo como diferencial, la base del equipo de uno a otro partido no es muy diferente mirando el coste económico.

Lo cual, por cierto, habla muy mal de la actitud que mostró el equipo blanco en Pamplona. Ya lo decían muchos analistas tras el partido, incluido el propio Di Stéfano en las páginas del diario Marca, el Real Madrid se conformó con muy poco. Se ha filtrado que Mourinho abroncó a su plantilla tras el encuentro ante Osasuna por la poca actitud que vio en los jugadores a los que dio la alternativa (pese a lo que dijera en rueda de prensa públicamente), y desde luego que los datos le dan la razón a priori. Un equipo que ha costado 175 millones y que tiene a nueve internacionales absolutos no puede nunca dar por bueno un empate a cero contra el colista habiendo tirado una única vez a puerta.

Ahora habrá que ver si este once merengue, con hasta cinco caras nuevas, y un coste de 80 millones mayor es capaz de reivindicarse como no lo hiciera el del pasado sábado.

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