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Di María salió en rueda de prensa relevando al técnico de Setúbal, y aprovechó para culparle por su baja forma. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero lo analiza

No salió José Mourinho a rueda de prensa en la previa del partido de Copa del Rey ante el Valencia, en una nueva muestra de su capacidad para convertir en habitual lo anómalo hasta cuando se trata de saltarse tradiciones y personas. Salió un Ángel Di María a la sala de prensa de Valdebebas que, al igual que le sucede sobre el césped, anduvo algo desorientado delante del micrófono.

Primero, por alimentar la conspiración arbitral contra el Real Madrid en unos términos realmente crudos y elocuentes: “Los árbitros nos están pitando mal últimamente. Son cosas que pasan, pero son errores que a veces no suceden por error” dijo textualmente el Fideo. Dura acusación y que está fuera de lugar además. Porque no tiene pruebas para semejante aseveración, y porque parece que es el pretexto para explicar los 18 puntos de distancia que existen respecto al liderato. Maniobra que, de ser así, sería a todas luces absurda.

Pero más allá del capítulo arbitral, también cabe destacar la respuesta que dejó Di María a su baja forma en la presente temporada: “Yo me siento muy bien […] Es difícil tener continuidad y un alto nivel así, porque uno cuando no juega le cuesta más. No es lo mismo jugar 20 minutos que de entrada”. Esto es, que desliza la responsabilidad de su carencia total de chispa a su entrenador, José Mourinho. Otro movimiento torpe donde los haya.

Y es que, aun sin ver los entrenamientos permanentemente cerrados a periodistas y afición, no hace falta ser un lince para vislumbrar el mal momento de Di María desde prácticamente el primer partido de esta temporada. Desordenado, precipitado, impreciso, errático, voluble, hasta torpe incluso, el Fideo de esta temporada es sólo la sombra de lo que se pudo ver en campañas anteriores. Y fue precisamente eso lo que le ha llevado a perder su puesto como titular incondicional, y no al revés.

El argentino ha intentado hacer el juego del huevo y la gallina, pero no ha colado. Y ahí están los números: ha jugado en 28 de los 31 partidos oficiales de esta temporada, 19 de ellos como titular. Un balance que no es ni mucho menos proporcional al rendimiento que está ofreciendo sobre el césped. Y más teniendo en cuenta que hasta que empezara el mes de diciembre, fue suplente sólo en siete partidos, incluyendo los dos de Copa ante el Alcoyano. Ha sido en este último mes y medio cuando más partidos se ha perdido (5), y quizás haya visto las orejas al lobo, pero es que antes ya gozó de otros tres meses y medio que cayeron en saco roto.

Un movimiento muy típico entre los futbolistas este de echar balones fuera hacia su entrenador cuando vienen mal dadas. Son personas que tienden a ser un poco egoístas al estar en un mundo en el que, pese a la paradoja de jugar en equipo, los asuntos propios sólo conocen del cariz individual. Pero no deja de llamar la atención que sea el propio Di María el que dispare a Mourinho, dado que ambos comparten agente y es vox populi el alto grado de compadreo –en el sentido más amplio de la palabra- que existe entre los representados por Jorge Mendes en el Real Madrid.

Primero fue Pepe el que, según algunos medios de comunicación, enojó a Mourinho por operarse del tobillo una vez había disfrutado de sus vacaciones. Y ahora es Di María el que culpa al técnico de su bajo momento de forma por no alinearle de titular. ¿Tal es la brecha en el vestuario del Real Madrid que ni esos códigos otrora sagrados se respetan ya? Pues al menos de puertas hacia afuera parece que sí.

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