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El Real Madrid cierra la primera mitad de temporada con un empate a nada en Pamplona. El reflejo perfecto a una paupérrima imagen del equipo blanco en este tiempo

El Real Madrid echó este sábado el telón a la primera vuelta del campeonato. Un tramo para olvidar. Con 37 puntos en 19 jornadas en su haber, a un mínimo de quince puntos de distancia del Barcelona, que pueden ser dieciocho dependiendo de lo que hagan los pupilos de Tito Vilanova este domingo. Unos registros a años luz de lo que cabía esperar hace tan sólo cinco meses, antes de empezar la temporada, con un Madrid campeón de Liga (posteriormente también de Supercopa), y ante un Barcelona teóricamente desamparado sin Pep Guardiola.

Nada ha salido como se esperaba entonces. Se empezó con cuatro puntos en cuatro jornadas, firmando así el peor arranque liguero en los últimos once años. Y cinco meses después, nada ha mejorado. Todo lo contrario, las distancias han crecido en Liga, en Champions y las polémicas no han dejado de sucederse en lo que va de temporada. Así, se ha llegado a la jornada 19 habiendo firmado la peor primera vuelta de los últimos siete años.

En este tiempo, sólo el año que puso fin a la era galáctica, con la despedida prematura de Florentino Pérez del sillón presidencial, se terminó con menos puntos en el campeonato. Se sumaron más puntos incluso los años en que se despidió a Schuster, y el siguiente, el curso con Capello, donde se llegó a enero con Beckham y Ronaldo apartados del equipo. Síntomas suficientes como para calibrar el paupérrimo estado en el que se encuentra a día de hoy el Real Madrid.

Y la mejor muestra es el partido de este mismo sábado ante Osasuna. Un encuentro tristísimo, gris tirando a insufrible, donde apenas hubo un disparo a puerta (el que menos desde que llegara José Mourinho al banquillo). Y aun así, parte de la afición madridista se congratulaba de no haber salido señalado de El Sadar, ante el farolillo rojo, por las muchas bajas que arrastraba. Una resignación al nivel de la auto anulación.

Es cierto que las bajas eran muchas y muy importantes –Sergio Ramos, Pepe, Ronaldo, y con Marcelo, Ozil y Benzema en el banquillo-, pero el desempeño de los que había sobre el césped, donde había nueve internacionales absolutos, no llegó ni al suficiente. Se mire por donde se mire. Y la respuesta a semejante esperpento del patrón del barco fue nuevamente encender el ventilador para esparcir la mierda, focalizando esta vez en las primeras seis jornadas.

Con esta trayectoria, es difícil pensar en que el Real Madrid pueda ganar algo esta temporada, vista esta primera mitad de campaña. Habrá que esperar aun así al final del curso para dar las notas y realizar los análisis definitivos, dado que hay tres campeonatos en juego todavía. Hasta el momento, esta primera vuelta ha sido dramática. Una decepción mayúscula, dada la velocidad de crucero que había alcanzado apenas unos meses atrás.

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