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El mediocampista encadena su segunda cesión en medio año después de no carburar en el Liverpool. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero analiza esta trayectoria

Este viernes se confirmó lo que algunos ya veían venir desde hace algunas semanas: Nuri Sahin vuelve al Borussia Dortmund, cedido desde el Liverpool, donde apenas contaba desde hacía un par de meses. Es por tanto la segunda cesión en apenas medio año después de que tuviera que hacer las maletas desde el Santiago Bernabéu en este pasado verano, dado que no entraba en los planes de José Mourinho para esta presente temporada.

Se confirma por tanto lo decepcionante del salto de Nuri Sahin desde que abandonara la Bundesliga. El Real Madrid lo fichó siendo el mejor jugador de la liga germana, militando en un Borussia Dortmund que enamoró a media Europa. Y desde entonces ha jugado apenas 22 partidos en año y medio entre dos equipos distintos, lesiones mediante.

No parecía desde luego mala operación para los intereses merengues dado el halo de estrella mundial con el que llegaba y los apenas 10 millones de euros que se pagaron por él. Su manejo del balón desde el centro del campo le hacía un candidato ideal para ser el sustituto a largo plazo de Xabi Alonso en la medular, aunque los mayores entendidos del país se resistían a verle en esa posición. Al final, no ha sido ni en ese puesto ni en ningún otro, puesto que en año y medio apenas se ha dejado sentir el efecto Sahin que tantas esperanzas había despertado entre el madridismo. Y la mejor muestra, que en este mismo tiempo apenas ha jugado dos partidos más que Ricardo Carvalho (20), siete menos que Varane (29), veintinueve menos que Kaká (51), o cincuenta y siete menos que Mesut Ozil (79) con el Real Madrid.

Cierto es que llegó lesionado a Concha Espina, que no tuvo una pretemporada como la del resto de sus compañeros, que recayó de su lesión (dicen algunos medios que por la impaciencia del cuerpo técnico merengue), y que para cuando quiso estar recuperado, el Real Madrid ya marchaba a una velocidad difícil de alcanzar. Pero no deja de ser decepcionante ver cómo encadena cesiones y fiascos el que se postulaba para ser el mariscal del Real Madrid en un futuro próximo.

Ahora llega a un Borussia Dortmund con una velocidad punta capaz de desvestir al mismísimo Real Madrid, después de no haber jugado un partido en Premier League desde el pasado 11 de noviembre, con apenas doce encuentros con el Liverpool a sus espaldas, y otros diez en todo el año anterior con el Real Madrid. Difícil parece por tanto que pueda alcanzar los niveles pretéritos. De fútbol, pero también de expectación e ilusión entre los aficionados. Al menos, los merengues.

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