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El astro del Real Madrid dejó claro que ha regresado a su mejor nivel. Es decisivo y se siente el líder indiscutible del equipo dentro y fuera del campo

Mientras algunos pierden el tiempo en debates sobre Iker Casillas y José Mourinho, el fútbol, que va por su propio camino, le vuelve a hacer un guiño a Cristiano Ronaldo. El portugués, que parece ser el único preocupado por lo que ocurre en torno a la pelota, atraviesa por un estado de forma excelente, tal y como ha demostrado en el inicio de 2013. 

El crack del Real Madrid ya sabe que el Balón de Oro es un imposible para él. Ser el héroe de la mejor Liga de la historia, conducir a Portugal hasta semifinales de la Eurocopa y destrozar al Barcelona en la Supercopa más espectacular del Siglo XXI no valen para llevarse el galardón. Hay otros que, metiendo una cantidad enorme de goles para acabar conquistando una Copa del Rey, siempre contarán con el apoyo de una gran parte del fútbol mundial.

Pese a todo, Cristiano Ronaldo ha sabido aislarse del premio más sobrevalorado del mundo. Supo dar un paso adelante y centrarse en el Real Madrid. Cambió el aspecto individual por el colectivo, tanto en los días previos a la gala como en los posteriores. Decisivo ante la Real Sociedad en Liga (dos goles en un loco 4-3), y Celta en Copa (tres goles y una asistencia), el portugués se reivindicó por enésima vez.

Hubo una época en la que un sector del Bernabéu silbó al crack. Decían que no aparecía en los partidos importantes, que costó mucho para el rendimiento que estaba ofreciendo. La ignorancia siempre fue atrevida. En pleno 2013 podemos decir que Cristiano es uno de los futbolistas más decisivos del planeta y que 100 millones son pocos. Hoy no vale menos de 200.

Nunca un jugador tan grande recibió un trato tan injusto. Portadas tildándolo de "chulo y prepotente", columnas de opinión asegurando que se bloqueaba en encuentros importantes... Que le pregunten a Hugo Mallo sobre lo prepotente que es Cristiano. Que le pregunten al Barcelona sobre lo que ha hecho el crack del Real Madrid en los últimos Clásicos.

Así las cosas, el ex del Manchester United tomó un día la decisión de hablar en el campo. Nunca buscará la reivindicación a través de un micrófono. Lo hará goleando, asistiendo y jugando. Otros, con el poder de la palabra como único recurso, seguirán haciendo el ridículo. No pasa nada. Esto es España. Hay sitio para todos. Incluso se pueden mezclar gurús con estrellas del fútbol. Es más divertido así.

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