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El segundo portero del Real Madrid ha sido humillado por un periodismo que ya no es capaz de medir sus propios actos

José Mourinho se ha convertido en el enémigo número uno de la prensa española. Y todo vale con tal de intentar hundirlo. Desde descalificaciones personales (lo han llamado nazi y deficiente mental, entre otras lindezas) hasta la utilización de jugadores de la plantilla del Real Madrid. Cualquier cosa ayuda en la grosera campaña que existe contra el técnico portugués.

El problema es que la prensa, que tiene cierta inquina contra todo lo que tenga sello luso, ha perdido el control de su propio guión y ya no sabe si mata o espanta. Incapaces de medir sus propios actos, los profesionales de la "comunicación" arrollaron a Antonio Adán en su afán por desprestigiar la labor de José Mourinho.

Desde la última jornada de 2012, en la que el canterano del Real Madrid ocupó el lugar de Iker Casillas, las críticas hacia el entrenador merengue se han mezclado, injusta y desafortunadamente, con faltas de respeto a un guardameta cuyo único delito ha sido tener minutos en el equipo de toda su vida.

Y no lo decimos nosotros. Lo dice el propio protagonista. "Han sido semanas en lo que se ha dicho mucho. Yo me he mantenido al margen. Yo sé que he llegado a la portería por mi trabajo. Llevo 16 años aquí y no me sorprende nada. Ha habido opiniones en las que ha habido falta de respeto. Yo soy un componente de esta plantilla pase lo que pase. Yo soy un jugador de la cantera, para que sepan mi trayectoria. Tengo claro lo que me ha traído aquí y pienso seguir haciéndolo", comentó Adán en zona mixta tras el 4-3 ante la Real Sociedad.

Lo peor no es que el periodismo ataque sin escrúpulos, situación a la que ya nos hemos acostumbrado. Lo realmente preocupante es la gente que, sin personalidad ni criterio propio, se deja llevar por las campañas mediáticas para emitir sus propios veredictos.

Sólo así se entiende que un sector del Santiago Bernabéu silbe a Antonio Adán cuando suena su nombre en el vídeomarcador y sea capaz de aplaudir la expulsión del joven cancerbero, que se marchó hundido moralmente al túnel de vestuarios. Y todo ello para golpear a Mourinho.

Así las cosas, Adán ha pasado de ser un profesional del fútbol a convertirse en una marioneta perfecta gracias a un periodismo que ha perdido el norte. En lugar de informar, atacan. En vez de comunicar, atropellan verbalmente. ¿Por qué? No lo sabemos. ¿Qué hacer? Esperar que alguien recuerde el significado de la palabra "dignidad".

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