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El traspaso del senegalés supone un beneficio de las dos partes de la operación, Chelsea y Newcastle

Pocas veces resulta que el traspaso de un futbolista de un club a otro resulte una win-win situation. Si esto ocurre con un jugador importante para el club saliente parecería de locos catalogarlo así, pero a pesar de que Demba Ba es una pieza clave para el Newcastle, su salida pudiera acabar facilitándole a Alan Pardew el encontrar las respuestas que tanto necesita.

El delantero senegalés arribó a Tyneside en el verano de 2011 luego de seis meses en el West Ham, descendido al Championship. En la primera mitad de la temporada anotó la friolera de 15 tantos, pero luego de su regreso de la Copa de África tanto él como su equipo se encontraron con un evento un tanto inusual. Un compatriota suyo, Papiss Demba Cissé, se unió al plantel procedente del Friburgo y ni la marcha del conjunto ni la producción goleadora mermaron, pero esta última recayó exclusivamente en el nuevo atacante, al punto que Ba apenas marcó un gol en el restante lapso liguero.

Era obvio que ambos centro delanteros no podían habitar en el frente del ataque y Pardew optó por retrasar a Ba unos cuantos metros hacia el centro del campo, obligándolo a realizar el “trabajo sucio” de sacar a los centrales y generar espacio para Cissé, quien encadenó una racha goleadora de casi un gol por encuentro, con finísimas definiciones como la ejecutada en campo del Chelsea en la fecha 36.
A pesar del nuevo esquema y la alteración en las posiciones, el bienestar del equipo, -quinto en la tabla final y clasificado para jugar Europa League-, maquilló el cambio radical que sufrió el Newcastle y la casi nula producción goleadora de su ‘9’ al comienzo de la campaña.


Llegó la nueva temporada y la consabida incomodidad de tener que jugar los jueves en Europa y los domingos en la liga, creando un ciclo corto que aniquila el descanso de los jugadores. Entonces es que, como era previsible, el rendimiento del plantel sufrió el lastre de no estar acostumbrados a pelear en dos frentes a la vez y sorpresivamente la correlación favoreció esta vez a Demba Ba, ahora asumiendo una posición netamente frontal, mientras Cissé pisó más los linderos del área que ésta propiamente.
A la larga la vida demostró que es muy complicado poder explotar al máximo a dos delanteros centros de las mismas características y que por más que busques la solución puedes acabar no encontrándola. El Newcastle solo pudo contar con los goles de uno de ellos, mientras el otro se subutilizó en una posición donde un jugador con otras características es mucho más efectivo.

La marcha de Ba le quita el trabajo imposible a Alan Pardew de encontrar dónde ubicar a ambos futbolistas, pero lo sitúa en la obligación de encontrar a un segundo delantero en poco tiempo, pues lo que tiene en la plantilla no da garantías de alcanzar el nivel necesario para mantenerse con vida en Europa y subir algunos puestos en la liga

Si bien la llegada de Demba Ba a Stamford Bridge plantea las mismas interrogantes que la situación experimentada en el Newcastle, -pues es obvio que Torres y él no pueden jugar juntos y si algún técnico en el universo no cometerá ese ¿error? es Rafael Benítez-, supone un alivio a las carencias goleadoras del conjunto y de su centro delantero.

Ya no existirá la presión de no tener un reemplazo para los letargos anotadores del español, aunque solo podrá ser utilizado en Liga tras haber disputado la Europa League con su anterior empleador.

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