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El enésimo incidente del delantero italiano debe acarrear una reacción inmediata por parte del Manchester City, que haría bien en desprenderse del siempre polémico jugador

Los superpoderes de Mario Balotelli traicionaron al talentoso delantero del Manchester City. El internacional por Italia se enfrentó con su entrenador, Roberto Mancini, y abortó cualquier posibilidad de continuar en el campeón inglés. El sentido común indica que no puede ni debe seguir en el equipo 'Citizen'. 

Las imágenes no dejaron dudas. Un cruce violento que, en un club serio, acabaría en la salida del futbolista de la institución en cuestión. Pero nada asegura que éste sea el caso.

Mancini ya ha tenido más de un problema con la plantilla. El que tuvo con Carlos Tévez parecía no tener retorno, pero lo tuvo. La situación llegó al extremo cuando el argentino se negó a ingresar al campo como suplente en un partido de Champions ante el Bayern de Múnich. Tras aquella negativa del exdelantero de Boca Juniors y un duelo interminable de declaraciones, todo quedó en el olvido. El Apache volvió a jugar, a hacer goles y a ser influyente en el once del técnico italiano.

Ahora la situación es más difícil. Balotelli quedó expuesto ante las cámaras y no habrá forma de desmentir el enfrentamiento físico. No son rumores de golpes de puño, que siempre hubo y seguirá habiendo en todos los clubes del mundo. La imagen es una prueba incontrastable de la rivalidad entre mánager y futbolista. El nuevo y lamentable episodio en la carrera del jugador debería ser la última travesura de Supermario en el City.

De talento incuestionable, un atacante con las condiciones de Balotelli sería útil en cualquier conjunto de Europa. Pero no es profesional. Y un futbolista no es un automóvil, que se arma por partes. ¿Qué club estará dispuesto a ficharle, con sus innegables virtudes y sus evidentes defectos? Un dilema que se resolverá a la brevedad. Si prima el sentido común.

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