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El éxito, como todos los excesos, puede llegar a ser terriblemente aburrido

Terribles noticias para el fútbol español. El Barcelona, que ha vencido al Atlético de Madrid en la última jornada de Liga por 4-1 en el Camp Nou, aventaja ya al equipo rojiblanco -segundo clasificado- con nueve puntos de diferencia, mientras que al Real Madrid, tercer clasificado y eterno rival del club catalán, le saca la friolera de trece puntos tras el último empate de los merengues contra el Espanyol en el Santiago Bernabéu.

Quien me conoce sabe que no soy seguidor ni aficionado del Real Madrid, ni mucho menos, pero tampoco del FC Barcelona y, en cambio, sí soy declarado amante del fútbol como deporte y, sobre todo, como espectáculo y medio de entretenimiento, algo de lo que nu puede sentirse muy orgullosa esta temporada la Liga BBVA.

La clara supremacía de los grandes clubes del país, Real Madrid y Barcelona, y especialmente de este segundo equipo, ha convertido la Liga BBVA en un aburrido torneo del que ya se sabe quién será el ganador a falta de más de medio campeonato por disputar.

Las jornadas pasan una tras otra con goleadas en fila del club catalán. 4-1, 5-0, 3-0, 6-1... Resultados que hace menos de una década hubieran sido asombrosos y sorprendentes, ahora es el soso pan de cada día que nos ofrece el Camp Nou.

El pronunciado y grave escalón de diferencia entre los que lo tienen todo y los que no tienen nada se ha abierto paso en el fútbol español como un seísmo que ha destrozado la competitividad,  la rivalidad, la ilusión y el entretenimiento de un deporte que es pasión y no un proceso de hacer goles y sumar puntos.

Con demasiados partidos que no hace falta ver para conocer el resultado y de los que nos privan el privilegio da diversión, el FC Barcelona ha conseguido hacer del triunfo y la victoria un completo aburrimiento que ha arruinado la emoción de ver fútbol.

El equipo de Tito Vilanova, maquinista que conduce un tren sobre los raíles puestos por Pep Guardiola, sigue su curso firme e implacable, como el paso del tiempo que a todos nos llega y es inevitable. El Barcelona hace arte con el balón, piezas de museo para guardar en la vitrina junto a todos los títulos y récords conseguidos, pero ya nadie puede negar que estas victorias no tienen el fresco sabor de las primeras logradas por el Pep Team.

Por el bien del fútbol español, el Barcelona debe comenzar a perder, y ojalá lo haga también el Real Madrid y sea un tercer equipo el que nos devuelva a todos los adictos a la emoción del fútbol la ilusión por una Liga que ha perdido todo su sentido.

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