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Ambos entrenadores se vuelven a ver las caras este sábado al mando de Real Madrid y Málaga. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero lo analiza

El Real Madrid visita este sábado La Rosaleda en un partido espinoso a más no poder. En uno de los peores momentos que se recuerdan desde que llegara José Mourinho a Concha Espina, tanto deportivo como institucionalmente. Y enfrente un Málaga de dulce. Se esperaba que la entidad de Martiricos pudiera venirse abajo después de un verano tormentoso con las denuncias por impagos y la marcha de Santi Cazorla al Arsenal, y sin embargo parece que en La Rosaleda no se oculta nunca el sol.

Buena culpa de ello, según los propios jugadores, la tiene Manuel Pellegrini. Un entrenador que en su momento dio la cara por la plantilla, y que supo mantener unido al equipo cuando las grietas amenazaban con resquebrajarlo. Se convirtió en el clavo al que agarrarse, y ya nadie ha podido difuminar el espíritu que insufló a un equipo que, además de alma, tiene mucho talento.

Y es ahí donde también entra en juego la labor del entrenador. No en vano, cabe recordar que el primer técnico de este nuevo Málaga de Al Thani fue Jesualdo Ferreira, que dejó al equipo en puestos de descenso a Segunda. Al contrario que con el técnico chileno, con el que no se ha dejado de crecer. Algo que por otra parte no es fruto tampoco de la casualidad. Ya triunfó en España con un Villarreal al que llevó a las semifinales de Champions con un fútbol primoroso. Con el Real Madrid fracasó estrepitosamente en Copa del Rey y Champions League, pero sí cuajó un campeonato de Liga más que digno, batiendo el entonces récord de puntos de la entidad (96) con fases del año de muy buen fútbol. Una temporada a años luz de ésta por ejemplo, si se permite la comparación.  

Y ahora con el Málaga no sólo consiguió la clasificación para Champions, sino que ya ha alcanzado los octavos de final como primero de su grupo, manteniendo una notable cuarta posición en Liga, y más que vivo en la Copa del Rey. Una trayectoria realmente meritoria, en la que se cruza este sábado ‘su’ Real Madrid. No podría haber mejor momento para ello, desde la perspectiva del chileno, que tiene una oportunidad inmejorable para dar un revolcón a todos aquellos que le menospreciaron en su momento.

“No creo que vaya a ser el juez de Mourinho” dijo modestamente el ‘Ingeniero’ en Onda Cero. Lo cierto es que la tesitura es de campanillas, pero en ningún momento faltó a su sempiterna prudencia y respeto. Aunque ganase el sábado, tampoco la abandonaría. Como no lo hizo cuando tuvo que dejar el Real Madrid. Es su sello de identidad. El fútbol puede tener su dosis necesaria de espectáculo, pero Pellegrini tiene claro que no lo conforman otros sino personas. Y deben ser tratadas como tales. Ya sean entrenadores, jugadores, presidentes, periodistas, aficionados o representantes.

En ese sentido es un ejemplo a seguir, sin ninguna duda. Lo puede ser como entrenador, pero indudablemente también lo es como persona. Y casos como el suyo retratan un poco más si cabe actitudes como la que adopta, mismamente, su sucesor en el Real Madrid. Con más regularidad de la que debiera además. Como entrenador, Mourinho es excepcional, con los retoques de Ozil, Khedira y Di María supo exprimirle mucho más jugo al Real Madrid del mismo Pellegrini apenas un año después, como motivador seguramente no haya nadie como él, los títulos que ha ganado en distintos países hablan por sí solos de su contribución al fútbol, e incluso los que le conocen en persona hablan maravillas de su amabilidad y personalidad. Ahora, en su papel ante las cámaras, su rol mediático, le falta el saber estar que por ejemplo sí que tiene Pellegrini (y la inmensa mayoría de los entrenadores), superado quizás por su propio personaje. Y ellos también ganan títulos sin necesidad de adoptar un rol tan histriónico y provocador. Y puede ser un papel, sí, pero también podría interpretar otro netamente más educado. O ninguno, directamente.

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