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El Real Madrid se enfrenta al Manchester United en octavos. Mourinho podría jugar su último partido en Champions de blanco, en casa de uno de sus pretendientes. CR7 vuelve a casa

Real Madrid – Manchester United para octavos de final de la Champions. El partido de los sueños. Un rival complicado para el equipo blanco, como la mayoría de los que le podían tocar, pero un rival que es una gozada para los aficionados. Frente a frente, dos equipos cuyo único espíritu es el de atacar, después atacar, y tras eso, atacar un poquito más. Un estilo que, a pesar del gran potencial de los ‘red devils’, beneficia a los pupilos de Mourinho, que se atascan sin huecos, ante equipos que se cierran en su propio campo. Si se jugara la eliminatoria este fin de semana, el United sería el favorito, pero el tiempo corre a favor de los blancos, que en febrero es difícil que estén peor que ahora.

Para ello, el Real Madrid debe mejorar a pasos agigantados. Es momento de hablar de la fragilidad defensiva del United, de los problemas en la medular para crear fútbol, o de que sólo recurre a la pegada de los Rooney y Van Persie. Humo. No es casualidad que hayan llegado a tres finales en el último lustro, ni que sea líder de la Premier League. Igual que tampoco es casual que el Real Madrid esté a trece puntos del liderato en España.

La historia dice que, entre Madrid y United, siempre ha pasado el equipo que juega primero como local. El equipo blanco, en este caso. Aunque viendo las dificultades que está teniendo este curso en Zorrilla, el Benito Villamarín, el Coliseum Alfonso Pérez o Balaídos, hablar de Old Trafford deben ser palabras mayores.

Cristiano Ronaldo lo sabe bien, pues fue allí desde donde abrió las puertas al olimpo de los mejores jugadores del planeta antes incluso de que en 2009 tomara un avión dirección Concha Espina. Será la primera vez que regrese a la que una vez fue su casa. Es de esperar que los aficionados ‘reds’ le reciban bien. Se lo merece. Más allá de dónde resida, Cristiano es una bendición para el fútbol. Aunque esta vez debe serlo, sobre todo, para el madridismo. Es el día clave para el club, es su momento, es el clavo al que se agarran todos sus compañeros y no hay escenario mejor para deslumbrar que el Teatro de los Sueños.

Para ello, Ronaldo tiene ahí el referente de Ronaldo. Nazario, se entiende. La última vez que pasara el Real Madrid por Old Trafford, ‘el Fenómeno’ se destapó con un triplete en una de las derrotas más placenteras que se le recuerdan en su historia reciente al club blanco, con Beckham y Van Nistelrooy marcando para el cuadro inglés. Tampoco fue malo el anterior partido merengue en Manchester, aquel del taconazo de Redondo para que marcara Raúl. Desde luego, infinitamente mejores que el que jugara este curso en la misma ciudad, pero en el Etihad Stadium. De ofrecer aquella versión a ésta hay un mundo. Proporcional a la diferencia de posibilidades que tendrá el Real Madrid de pasar, dependiendo de la cara que muestre.

José Mourinho pondrá la otra gran dosis de morbo al sorteo. Se enfrenta a su gran amigo Alex Ferguson, el mismo que le postula para ser su sucesor. El recibimiento de Old Trafford seguro que será especial para el ‘Special One’, en el que podría ser su último partido en Champions con el Real Madrid. Podría. Aunque hoy parece que nadie lo contempla.

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