thumbnail Hola,

El sorteo de octavos de final se celebra este jueves, con rivales muy duros para el Real Madrid. El corresponsal del equipo merengue Alberto Piñero lo analiza

Este jueves se celebra el sorteo de los octavos de final de la Champions League, y en el bombo de los posibles rivales del Real Madrid aparecen los Bayern de Múnich, Juventus, Manchester United, PSG y Schalke 04. Todos ellos huesos duros, merced a la clasificación como segundos en la fase de grupos.

Será el momento en que salgan a la luz las típicas proclamas: “Los que deberían estar preocupados son ellos por quedar encuadrados con el Real Madrid”, “el Real Madrid es favorito allá por donde vaya”, etcétera, etcétera. Y no les falta parte de razón, pero sólo parte. Y es que si al Real Madrid hoy en día le cuesta superar a rivales como Valladolid, Celta o Espanyol, enfrentarse a cualquiera de esos cinco rivales podría ser un descalabro monumental.

También serán muchos los que vengan diciendo luego que si el PSG está en construcción y les falta experiencia en estas lides, que si el Manchester United ya no es lo que era y tiene muchos problemas de elaboración del juego en el medio, que si la Juventus es campeón pero de una liga en decadencia, o que si el Bayern de Múnich fue finalista de Champions el año pasado por la suerte de la tanda de penalties. Ya verán.  

Y mal harían en ver los males del contrario sin mirarse a su propio ombligo. Porque este Madrid, después de semejante arranque de temporada, no intimida igual, no le sale su característica pegada, sigue faltando fútbol en estático, en el capítulo individual hay jugadores por debajo de su nivel, y no hay siquiera unidad total en el vestuario.

Asimismo, entra en juego también otra circunstancia como para no dejarla pasar. Y es que en el imaginario ha quedado ya instalado que con Mourinho, el Real Madrid ha acabado con la maldición de octavos, se ha recuperado el sitio entre los cabeza de serie de UEFA, y se han alcanzado dos semifinales de Champions consecutivas. Algo de lo que se vanagloria constantemente el propio técnico y todos sus allegados. Pero convendría puntualizar los rivales a los que se enfrentó en esas dos ediciones: Ajax, Milan, Auxerre, Dinamo de Zagreb y Olympique de Lyon, en fase de grupos; de nuevo Lyon y CSKA, esta vez en octavos de final; y en cuartos de final, el Tottenham y el APOEL de Nicosia. Como se puede ver, ninguno de ellos un rival de los reconocidos como grandes del continente, a excepción del Milan. Y sin embargo, cuando en semifinales se midió ya sí a Barcelona y Bayern de Múnich, cayó en ambas eliminatorias.

Así las cosas, por mucha paja que se vea en el ojo ajeno, no se debería obviar la viga en el propio. Afortunadamente, el tiempo jugará siempre a favor del Real Madrid. La ida se disputará el 12-20 de febrero, dentro de dos meses, y para entonces el equipo blanco difícilmente podría estar peor que ahora. Al contrario, habiendo tocado fondo distanciándose a trece puntos del Barcelona, sólo debería poder ascender. Pero por si acaso, de cara a la futura clasificación, mejor que toque en suerte el Schalke 04 en el sorteo, el más débil del bombo, que cualquiera de los otros cuatro cocos, líderes todos ellos a día de hoy de las cuatro ligas más importantes del mundo junto con la española: Inglaterra, Francia, Italia y Alemania.

Relacionados