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La asistencia del asturiano a Leo dio paso al primer gol ante el Córdoba y también a un efusivo abrazo entre ambos delanteros

Si alguna vez hubo algún altercado entre Messi y Villa, la noche de ayer en el Arcángel el asturiano puso cerrojazo al tema para dejar claro de una vez y por todas que entre él y el argentino no hay ningún problema.

La última vez que David Villa le diera una asistencia a Leo fue el 24 de septiembre de 2011, poco antes de que el 'Guaje' cayera lesionado y ayer ante el Córdoba en los octavos de final de la Copa del Rey, el asturiano volvió con una asistencia para su compañero, es decir casi 15 meses después.

Ambos jugadores se han visto envueltos en circunstanciales polémicas cuando en un par de ocasiones, el rosarino ha reprendido a su compañero por no pasarle el balón. La alta competitividad fue mal interpretada por los más confabuladores, como una mala relación entre los dos delanteros y estrellas del fútbol.

Aunque Leo y Villa repitieron hasta el cansancio que no existía una mala relación, no fue hasta la noche de ayer cuando terminaron por despejar las dudas. Corría el minuto 11 del encuentro, los culés estaban sufriendo ante el difícil Córdoba y Villa, que dio uno de sus mejores partidos, puso un majestuoso pase a Messi para así abrir el marcador y dar paso a un efusivo abrazo entre los dos delanteros.

Una vez que el esférico entró en el arco de Saizar, fue Leo quien buscó a Villa para abrazarle y así zanjar los rumores de su mala relación. A pesar de que ambos han compartido pocos minutos juntos en los terrenos de juego, ayer dejaron claro que pueden formar una gran pareja en el ataque.

Y hablando de buenas relaciones, Alexis Sánchez también presumió de su buena conexión con Messi y se unió a la fiesta del argentino asistiéndolo en la segunda anotación del partido. En la pretemporada demostraron que pueden hacer maravillas cuando se conectan bien y aunque el chileno no ha recuperado su mejor forma y también ha tenido que estar ausente por las lesiones, la noche de ayer volvieron a hacer magia.

Sin duda las buenas relaciones en el vestuario están dando sus frutos, sinónimo de que también Tito Vilanova está haciendo bien su trabajo, no sólo en la técnico y táctica, sino también en el control de un equipo que plagado de estrellas necesita tener una buena base para tranquilizar los egos y trabajar por el bien colectivo.

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