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El oportunismo y talento de Ozil rescataron a un Real Madrid insistentemente irregular, una jornada más detrás no ya del Barcelona sino del Atlético. Los datos lo dicen todo

Atravesado el primer tercio de la Liga, el parón navideño está ya a la vuelta de la esquina. Momento por tanto de poder analizar lo vivido en estos cuatro meses anteriores con cierto juicio de valor. Los equipos empiezan a trazar sus caminos, y excepto contadas ocasiones, todos suelen seguirlo, incluso cuando haya jornadas en las que parezcan divagar. Así las cosas, parece claro ya que este Madrid no es, ni será, el mismo que deslumbró el año pasado después de un partido más que saca por la calidad y el oportunismo de alguno de sus jugadores, en este caso Ozil, y donde adolece de fútbol. Mucho.

Y de igual manera, después de una jornada con innumerables matices, cabe destacar la reacción del Atlético de Madrid. Máxime cuando el equipo que dirige el Cholo Simeone recibió un duro varapalo la pasada semana en el derbi celebrado en el Santiago Bernabéu. Llegaba ocho puntos por delante en la clasificación, dejando unas sensaciones inmejorables, y sin embargo, volvió a achacar los mismos males que en los últimos trece años cuando se enfrenta a un Real Madrid que terminó con el pecho hinchado de orgullo y satisfacción. Podían ir mejor en la clasificación, pero se vio quién era el primer equipo de Madrid una vez más, pensó entonces el madridismo. Que sin embargo debería andar muy atento a la respuesta rojiblanca.

No obstante, aun con el derbi fresco en la memoria, las comparaciones entre ambos son especialmente significativas para explicar los distintos momentos por los que atraviesan. El Real Madrid tiene mejor equipo, mejores jugadores y seguramente terminarán por delante en la clasificación una vez más, pero esta vez no será pan comido. Los merengues zozobran con más regularidad de la que acostumbran, mientras que los rojiblancos pelean con uñas y dientes por un hueco en la foto final.

Y como muestra, el golpe en la mesa que dio este domingo con el 6-0 ante el Deportivo. Goleada que le sirve para seguir en la lucha por los primeros puestos del campeonato, mandar un aviso al líder una semana antes de visitar su feudo, y lo que es más significativo, volver a dejar claro que los complejos pasados han quedado ya en el olvido. Y ahí están los datos, que a cada jornada disputada pesan un poco más. Sobre todo cuando se comparan con los del Real Madrid toda vez que ambos se han visto ya las caras además. “Se busca rival digno para derbi decente” decía una pancarta en el Santiago Bernabéu después del derbi del curso pasado, con todas las razones en su mano. Sin embargo, y pese al 2-0 de la semana pasada, siguen siendo los protagonistas merengues los que están en un segundo plano, alcanzado un tercio del campeonato.

Lo es José Mourinho como jefe de la expedición merengue mientras el Atlético marcha segundo en la clasificación, a cinco puntos de distancia del Real Madrid. Y lo es también Cristiano Ronaldo, que ha visto cómo Falcao le adelantaba en la lista de máximos goleadores después del extraordinario repóquer de este domingo. Tiene mucho mérito lo del excelso ariete, acaparando focos en un campeonato dominado con mano de hierro por los Ronaldo y Messi. Con el marcador a favor, se escuchaban risas despectivas la semana pasada en el Santiago Bernabéu cada vez que tocaba el balón el Tigre, pero fuera del fragor de la batalla, nadie podrá negar lo bien que le vendrían los goles del colombiano a este Madrid.

Y más allá de la clasificación y los goles a favor (el Atlético apenas lleva dos menos que el Real Madrid), la jornada de este domingo dejó también otro dato muy significativo: los goles en contra. Pues Casillas, que con los dos goles de Manucho se aleja de la carrera con Willy Caballero por el Zamora, apenas ha encajado dos goles menos que Courtois. La defensa atlética, que era el principal objeto de las mofas merengues estos años, está casi al nivel de la zaga madridista. Lo que habla muy bien del cuadro del Manzanares. Y a su vez, como todo el resto de las comparaciones en las que sale perdiendo, dice mucho de lo mejorable que es este Madrid en casi todas sus líneas transcurridos los primeros cuatro meses de competición.

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