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El equipo de Mourinho no sabe a lo que juega y el técnico desquició a la plantilla. Tras sudar ante Valladolid, un bochornoso Sergio Ramos mendigó favores arbitrales

“Ha sido gol y me enfada que lo hayan anulado aunque al final hayamos conseguido los tres puntos”. Hasta aquí, nada que reprochar a Sergio Ramos,. Sus palabras eran entendibles: apenas un ratito antes le habían anulado un gol legal, ese que habría permitido al Real Madrid, convertir el tercero en Zorrilla un par de minutos antes.

Pero luego vendría el llanto insoportable del defensa español. Un manto de lágrimas contagiado por Mourinho desde que el manager llegó a la Casa Blanca. “Llevan ya más de un partido perjudicándonos. Va siendo hora de que se equivoquen también para bien”, proseguía el ex jugador del Sevilla después de vencer al Valladolid. Inadmisibles declaraciones para un profesional de su talla.

BLANCA PARANOIA
EL DATO Real Madrid no ha sufrido ninguna expulsión ni le han pitado ningún penalti en contra, después de 15 jornadas de liga. Esto no sucedía desde hacía 42 años (Liga 1970-71). Así y todo, el equipo blanco se queja de los arbitrajes.

¿Qué quiere decir Ramos con aquello de equivocarse “también para bien”? No hace otra cosa que mendigar favores para Real Madrid. No pidió justicia, sino parcialidad para beneficiar a su equipo. Y agregó: “La distancia con el líder es muy amplia. Cualquier tropiezo lo pondría imposible y no nos gustaría que fuese por los colegiados”. Si el Barcelona está a un campo de distancia no es justamente por la actuación de los árbitros.

Real Madrid no sabe a lo que juega y Mourinho desquicia a los suyos. A Ramos, a Pepe (declaró en el mismo sentido)... Ya no sólo con declaraciones en sala de prensa –cuando se le antoja pasar por alguna-, sino también con modificaciones inexplicables en el campo de juego. Anoche, Ozil rescató de la chistera un triunfo que sólo podía llegar con alguna individualidad.

El manager portugués, a fuerza de cambios extravagantes, hizo todo lo posible para dejarse dos puntos más en el camino. El Madrid de los Cristiano Ronaldo, Benzema, Di María, Modric y compañía sudó para vencer a un Valladolid que perdió por lesión a Ebert –acaso su mejor jugador- prematuramente.

Eso es imperdonable para un equipo que aspira a ganar la décima Champions League de su historia, el único gran objetivo que se vislumbra. Porque la Liga, jugando así, este paranoico Real Madrid ya la perdió.

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