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El colegiado volvió a ser triste protagonista una vez más, y ya van demasiadas para una competición tan importante como la Liga

OPINIÓN

El colegiado Muñiz Fernández debe de tener una eterna amnistía por parte de la Liga de Fútbol Profesional. De otra manera no se explica cómo sigue pitando partido tras partido esta temporada sin pasar por 'la nevera'. Ayer volvió a protagonizar tristemente un encuentro que a priori no parecía difícil de arbitrar.

En el minuto 11 del Espanyol-Sevilla, Joan Verdú caía en el área tras un encontronazo con Fernando Navarro. No parecía gran cosa, pero el trencilla marcó los once metros. Son penaltis que a veces se pitan y a veces no y el conjunto andaluz no corrió la suerte de no ser sancionado. Bien, hasta ahí podemos comprender al señor Muñiz. A partir de esa jugada, el árbitro empezó a interrumpir el juego señalando faltas en prácticamente cualquier acción del juego. En la primera mitad se contabilizaron hasta 23 dentro de un partido 'limpio'.

Compensando o no, en el minuto 22, el asturiano se inventó un penalti de Christian Stuani sobre Kondogbia. No hubo falta ni de uno, ni del otro. El uruguayo veía incrédulo cómo el señor Muñiz le amonestaba tras señalar 'peligro' dentro del área y además el conjunto visitante ponía las tablas en el marcador. No iba a ser la última actuación de la noche en 'El Show de Muñiz Fernández'.

Una falta al borde del área fue el detonante de la enésima acción protagonizada por el señor Muñiz durante esta temporada. José Antonio Reyes se disponía a lanzar a puerta dicha jugada a balón parado, el colegiado pitó y miró hacia otro lado, intentando poner paz dentro del área 'perica' cuando el jugador del Sevilla lanzó a puerta. Sin más miramientos, el señor Muñiz se dirigió hacia Reyes y le amonestó por sacar sin su consentimiento. Era la segunda tarjeta amarilla del extremo sevillista y tuvo que abandonar el partido ante la mirada de Míchel en la banda, muy asombrado por la situación.

Ayer, el trencilla internacional sumó a su 'show' una nueva actuación. Y es que esta temporada ha sido tantas veces protagonista que los partidos que dirige suelen ser muy entretenidos. Una de las más sonadas fue la acción en El Sadar con Patxi Puñal. El centrocampista de Osasuna se disponía a interceptar el esférico en la medular cuando el señor Muñiz realizó sobre él un bloqueo digno de la NBA. El FC Barcelona recuperó la pelota y consiguió el gol del empate en la misma jugada. Cuando Puñal fue a recriminar su actitud, el asturiano expulsó al jugador del equipo rojillo. Poco más tarde, Tito Vilanova también sería invitado a abandonar el terreno de juego.

Días más tarde, el escenario de su actuación fue el Vicente Calderón. El señor Muñiz no pitó un penalti a favor del Real Valladolid, curiosamente, muy similar al que sí señaló en Cornellá-El Prat a favor del Espanyol. Djukic fue expulsado y en el acta del colegiado, el entrenador figuraba como amonestado en lugar de sancionado. Poco después, uno de sus asistentes presentaba un anexo para corregir el "error administrativo" y así poder sancionar al técnico del conjunto vallisoletano. El error del 'gominas' quedó en agua de borrajas.

Por si fuera poco, en en estadio de Los Cármenes el trencilla también estuvo en el punto de mira de los aficionados del Granada y Athletic Club de Bilbao. En la primera mitad se inventó un penalti sobre Aduriz que significó el 0-1 y además, dio comienzo a la segunda mitad sin Gorka Iraizoz, todavía en el vestuario, bajo los palos de la portería rojiblanca. Un error gravísimo por su parte, ya que no contabilizó a los 22 jugadores como debe de realizarse antes del comienzo de ambas partes.

Seguramente se me escapará alguna que otra, pero ha protagonizado tantas y tantas anécdotas que es difícil quedarse con todas. Aún así, sigue arbitrando jornada tras jornada sin que nadie le de un toque de atención. Debe ser que 'El Show de Muñiz' vende en territorio asiático.

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