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Los cánticos de un sector de la grada contra el delantero, que abandonará el Athletic al finalizar esta temporada, enturbiaron el ambiente en el último partido europeo de San Mamés

OPINIÓN

Fernando Llorente tendrá por siempre el honor de haber sido el capitán del Athletic Club de Bilbao en el último partido europeo que acogió San Mamés. La vieja Catedral echó el telón continental en un encuentro que acabó 0-0 frente al Sparta de Praga y que, sin pena ni gloria, sirvió para varios 'cachorros' empiecen a rodar con el primer equipo.

El delantero riojano, que ya el pasado verano anunció su decisión de abandonar el club rojiblanco y durante esta misma semana ha corroborado asumiendo que "no hay vuelta atrás", fue el objetivo de unos cánticos que, durante todo el partido recibió por parte de un sector de la grada: "Llorente no es del Athletic", clamaban contra él.

No voy a entrar a valorar la justicia de esos gritos de reproche por su decisión de salir del club que le ha dado todo. Tampoco considero que proceda darle vueltas a cómo afectará su salida al equipo -ya lo he hecho con anterioridad-. Sin embargo, pienso que esta situación a la que hemos llegado, con una afición dividida, no beneficia a nadie. Ni al desempeño del jugador en el terreno de juego, ni a sus compañeros, ni al propio entrenador. Y por ende, al Athletic en su conjunto.

Quizás la mejor solución sea una venta inmediata en el mercado invernal de fichajes -la Juventus estaría dispuesta a pagar hasta 7 millones por el ariete- y finalizar de una vez por todas con un debate que no conduce a ninguna parte.

A pesar de considerarme 'Llorentista' y haber defendido al jugador -lo seguiré haciendo hasta el 30 de junio si finalmente apura su contrato-, entiendo el malestar existente por su inminente marcha y por cómo se ha llevado desde todos los frentes. No obstante, Fernando Llorente sigue siendo jugador del Athletic, seguirá vistiendo la camiseta rojiblanca en cada partido y debería contar con el apoyo de la grada hasta que abandone el barco.

Quince años en la entidad y un indudable compromiso lo avalan. Cuando se haga oficial su salida del Athletic, cada uno verá cómo desata su ira contra el internacional español, referente del equipo en el último lustro. Hasta entonces, que cesen los cánticos en su contra, por favor.

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