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La Catedral albergará el último partido europeo del Athletic Club de Bilbao. Su arco quedará en el recuerdo de los aficionados del viejo continente

Hoy, San Mamés se despidirá de Europa. El estadio del Athletic Club de Bilbao no volverá a albergar ningún partido continental más. El último lleno europeo lo presentará esta noche, a partir de las 21:05h, ante el Sparta de Praga, en un partido intrascendente. Será un triste adiós en lo deportivo.

Con la cifra de 79 encuentros continentales albergados, La Catedral dejará de ser el escenario de tantas y tantas noches europeas, de alegría, emoción y tristeza. Pero sin duda, Europa dice adiós a uno de sus estadios más emotivos de toda la historia.

El templo rojiblanco dará paso el año que viene a San Mamés Barria. Un estadio que sí, albergará a 55.000 aficionados, tendrá mucha tecnología y dispondrá de un diseño moderno, pero no transmitirá ese ambiente especial que dispone el actual, en el que se respira fútbol por los cuatro costados.

No hay que remontarse muy lejos para recordar grandes acontecimientos. La pasada temporada, fue testigo de enormes noches europeas, como la agónica eliminatoria de dieciseisavos frente al Lokomotiv, en la que el estadio vibró para remontar en inferioridad numérica el 2-1 que trajeron los rojiblancos de Moscú y que Iker Muniain permitió romper el maleficio que arrastraban los bilbaínos con la ronda de dieciseisavos.

O aquella mágica tarde frente al Manchester United, después de que los sueños se hiciesen realidad en Old Trafford, la cual acabó con un místico 5-3 en la eliminatoria global, repitiéndose el mismo resultado cosechado por los 'héroes' rojiblancos frente a los ingleses en 1956 bajo una intensa nevada en Bilbao. Tras ello, llegó el Schalke 04 liderado por Raúl. El jugador español recibió una gran ovación al principio y al final del encuentro, como ya ocurriese con Ryan Giggs en el partido anterior.

Por último, llegó la gran noche europea. 26 de abril del año 2012. Los Leones debían remontar la desventaja de 2-1 que traían desde Lisboa para acabar con el Sporting de Portugal. Era un partido especial. Si ya en los anteriores encuentros no hubo entradas, en éste se agotaron hasta los aforos de los locales situados en toda Bizkaia. La prórroga se asumía en la grada, hasta que Ibai Gómez se inventó una jugada en el 88 por la banda izquierda, centró, y Fernando Llorente, con la espinilla, puso el esférico en el palo derecho de Rui Patricio. Gol. Las gradas aguantaron la emoción que suponía volver a una final europea 35 años después. Las lágrimas se apoderaron de los jugadores e hinchas rojiblancos. Sin duda, la noche más emotiva que ha albergado San Mamés. Lamentablemente, no se volverá a ver nada igual en el mismo estadio.

La catedral siempre es un estadio especial para los jugadores rivales. Raúl, Roberto Carlos, Xavi, Míchel, Casillas... todos han tenido buenas palabras a favor del templo rojiblanco. Probablemente, con la llegada del nuevo, San Mamés Barria será un estadio más. Muy bonito, pero sin ese estilo inglés que tanto le caracterizaba. Europa añorará a partir de mañana el arco situado en la tribuna principal desde 1953.

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