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Al portero, que lleva en el club desde alevines, no le dejaron ser capitán los últimos minutos ante el Ajax. Mou dio órdenes de que Pepe llevara el brazalete, en Madrid desde 2007

El Real Madrid jugó este martes ante el Ajax en un partido sin mucha historia, pero que dejó un detalle curioso. O hiriente, dependiendo de quién cuente la película. Corría el minuto 70 cuando Ricardo Kaká abandonó el campo. En una alineación plagada de cambios, el brasileño fue el que ejerció de capitán al ser el más veterano. No es que llevase mucho más tiempo en el Real Madrid que Ronaldo o Benzema, pues todos llegaron en el mismo verano, si bien el ‘8’ merengue fue el primero en aterrizar en Concha Espina. Hablado de antemano, no era tampoco la primera vez que Kaká lucía el brazalete, pero el problema surgió cuando el mediapunta fue sustituido.

Entonces le dejó el brazalete a Carvalho para que se lo llevara a Adán. Pero el portero no hizo más que ponérselo al cancerbero cuando Mourinho dio órdenes desde el banquillo de que eso no podía ser así, en un gesto de clara reprobación, e incluso de hasta enojo. El acreedor del brazalete debía ser Pepe, presente en el campo desde que Coentrao se lesionó en el minuto veinte, y no Adán.

"El brazalete de capitán, por filosofía de club, es para el jugador que más tiempo lleva en el primer equipo. Fue Kaká. Cuando él se va, el capitán tenía que ser Pepe. Nacho ha pensado que era Antonio y ha aprovechado la situación y se lo ha puesto. Aquí no hay problemas con capitanes" explicó posteriormente en rueda de prensa José Mourinho.

Y lo cierto es que no le falta razón al técnico blanco, vista la teoría. Más allá de que evidentemente un capitán no es sólo un brazalete, sino algo más simbólico, el hombro en el que se debe apoyar el técnico, un referente en el equipo. Y lógicamente Pepe, por ser titular, por su importancia en el equipo desde la zaga -y algunos pensarán también que por compatriota y por compartir representante-, es un mejor candidato para Mourinho en ese rol de capitán.

Claro, que en este caso particular surgen muchos matices a la hora de revisar la puesta en práctica. Y no ya por el debate sobre si Pepe merece ser el capitán y representante del Real Madrid conocidos algunos de sus antecedentes, que también daría de sí lo suyo. Sino porque Adán no es un cualquiera en el Real Madrid. En el primer equipo apenas ha jugado una docena de partidos en su carrera, pero le contemplan nada menos que quince años en el club blanco, al que llegó en categoría alevín, cuando apenas tenía diez años de edad.

Desde entonces ha ido pasando por todas las categorías inferiores del club blanco, siendo incluso capitán del Castilla, y convirtiéndose en un referente para el resto de porteros de La Fábrica, sólo por debajo del gran Casillas. Incluido su hermano Alfonso, que milita en el Juvenil B. Ya en la temporada 2006-07 contaba con la ficha de tercer portero del Real Madrid, antes incluso de que Pepe llegara al equipo blanco, y sólo la rotura de los ligamentos de su rodilla izquierda en la campaña 2008-09 frenaron en parte una carrera que pintaba meteórica.

Es por todo ello por lo que, aun siguiendo a rajatabla las normas para lucir el brazalete, queda la sensación de que el paripé podía haberse evitado. ¿Podría haberse sentido Pepe agraviado por no llevar el brazalete esos veinte minutos? No creo. ¿Es Adán un futbolista que no es un buen representante del Real Madrid? Tampoco parece, al menos no para sus propios compañeros, que abogaron por que lo llevara él, en un acto seguramente de inercia. ¿Acaso no conoce suficientemente bien el club para saber lo que significa ser capitán? Imposible, habiéndolo sido del filial. ¿El madridismo o la directiva blanca se hubieran podido sentir agraviados por ver a Adán como capitán coyunturalmente durante veinte minutos? No sería entendible en un club tradicionalmente cuidadoso con la cantera.

Por lo que quizás sí que se hubiera podido tener un poco más de tacto y no obviar de esa manera tan abrupta y grosera quince años de carrera en el Real Madrid. Hubiera sido un guiño mucho más sincero a La Fábrica. El compañero de viaje perfecto a un debut tan noticiable como el de José Rodríguez. Éste, mucho más promocionable, ‘marketiniano’, y mediático a todas luces, claro está.

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