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El Madrid burreó al campeón tulipán a medio gas y sin nada en juego. El corresponsal del Real Madrid analiza lo mejor de un partido que sólo pasará a la historia por una cosa

Un martes noche de diciembre, con el termómetro sin posibilidad de alcanzar las dos cifras. ¡Qué magnífica oportunidad perdieron 60.000 personas para quedar bien con sus respectivas y respectivos en lugar de estar en el Santiago Bernabéu! Y es que, visto con perspectiva, hay decenas y decenas de planes mejores para ver que lo que aconteció en el coliseo blanco. Que fue poco, y mal vestido además.

Y esta vez no por culpa del Real Madrid, que hizo un trabajo bastante decente, sino más bien por un Ajax decepcionante, desesperantemente lento. Si a un ignorante en la materia le dicen al minuto treinta que eran los holandeses los que se jugaban algo, y los de blanco los que afrontaban un trámite, nadie lo creería. A igual moral y actitud, se sabía que el Ajax tenía poco que hacerle al Real Madrid. Algún arañazo y un escupitajo desde lejos, como mucho. Pero es que aun con mayor ímpetu fue incapaz de herirle lo más mínimo. Y si no es por esa salida errática de Adán, nada de nada.

Lo mejor para el Real Madrid fue sin duda que salió indemne en su moral, que últimamente no está para muchos sobresaltos. Ni más plebiscitos, ni más pitos, ni más recibimientos al público a puerta gayola, ni nada de eso. Un tirón de orejas de Mourinho a los del Balón de Oro, y luego sólo un par de pellizquitos más a Alberto Toril en rueda de prensa. Los habituales, los de siempre, más por tocarle la moral a alguien y ponerle algo de pimienta al día posterior de resaca que por novedosas. Y nada más. Que ya es mucho.

De lo mejor sobre el campo, el papel de un Modric que parece que poco a poco se va entonando desde la medular, la posición que dice que más le gusta a él. No lo venía pareciendo hasta el momento. O al menos, no lo estaba demostrando así. Ahora la asignatura pendiente para el croata está en demostrarlo en un partido de altura, y no en simulacro como éste ante el Ajax o ante el Alcoyano. Desde luego maneras tiene, y el pase del segundo gol es como para enmarcar. El tiempo pone cada cosa en su lugar, dicen. Quizás se alíe con Mourinho, y su apuesta por Modric como mediocentro fructifique y todo.

La que parece que funcionaría seguro es la de Nacho Fernández. El canterano poco a poco va jugando cada vez más minutos -que quizás tengan que ser incluso más con las lesiones de Coentrao, Marcelo y Essien-, y nunca deja mal a quien confía en él. Ni a los que creen que es central, ni a los que creen que es lateral, ya sea izquierdo o derecho. El zaguero se llevó los aplausos de la afición en más de una ocasión, y si fuera por su aplomo, personalidad y talento, seguro que se llevaría muchos más.

Con Kaká hay más división de opiniones, eso sí. No hizo un partido relativamente malo, aunque vistas las circunstancias era una noche como para haber deslumbrado, como en el Trofeo Bernabéu ante el Millonarios, poco más o menos. Discreto, se marcó un golazo tremendo para después dejar la puerta abierta a su marcha del Real Madrid. Vistos los minutos de los que está gozando, está tardando en hacerlo. Se agradece su sonrisa, su predisposición y esas gotitas de calidad que deja muy de vez en cuando, pero este equipo está para empresas mayores. De importancia, que no de edad, aunque pudiera confundirse viendo a Carvalho también por el césped. Lo de que el luso siga en este equipo es digno de estudio. Pero no será ya hoy. Total, su baja forma no sorprende ya a nadie.

Como tampoco la calidad y la actitud de José Callejón, uno de los canteranos más rentables del mundo. Si fuera Di María, andaría con la mosca detrás de la oreja, sin duda. Aunque como el granadino se descuide, poco le dura si Mourinho sigue confiando tanto en José Rodríguez como lo está haciendo, y el alicantino aprovechándolo como lo viene aprovechando. Ha superado a Raúl en récord de precocidad. Y eso es mucho decir. Al menos, esos 60.000 que acudieron anoche al Bernabéu tendrán algo de qué presumir de aquí a unos años, algo con qué excusarse hoy para con sus respectivos y respectivas.

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