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España podrá palpar de primera mano en 2013 las vicisitudes que hacen del Mundial 2014 el objetivo más hostil al que se ha enfrentado la selección en su historia

La selección española se reencontrará con la china de su zapato el verano que viene en Brasil en la que será su segunda participación consecutiva en la Copa Confederaciones, que servirá de nuevo como preludio para el reto planetario de 2014, en el que España tendrá la quimérica meta de revalidar su título de campeón mundial e hilar cuatro grandes campeonatos consecutivos.

Asumida la supremacía en el lote inicial, sólo inquietado por la vigorosidad competitiva de Uruguay, una selección aguerrida y afilada, con un ADN reconocible, todas las miradas conducen hacia la selección anfitriona, Brasil. La pentacampeona, que esta semana designó a Scolari como técnico tras la destitución de Menezes, se encuentra en un complejo estado de indefinición.

De cara al anfitrión, esta Copa Confederaciones puede jugar un papel crucial en el desarrollo de un equipo apenas cuajado, y que, como país organizador, no dispone de partidos oficiales para palpar el pulso competitivo. Brasil se encuentra en una contrarreloj que termina en verano de 2014, y esta competición significará un medidor fiel de lo que España se va a encontrar enfrente.

Refrendada con puño de hierro la supremacía europea, el combinado de Vicente del Bosque experimentará en el verano de 2013 lo que se va a afrontar un año después. La lección aprendida en Sudáfrica, pese conseguir el título, dejó patente la dificultad para enfrentarse a los combinados sudamericanos. La dificultad añadida de esta Copa Confederaciones, y también del Mundial, será que estos países jugarán en su continente. No será fácil el partido ante Uruguay, un conjunto que cuenta con un esqueleto formado, competitivo, y con delanteros de la calidad de Cavani o Luís Suárez.

Nunca un equipo europeo ha conseguido ser campeón mundial jugando en Sudamérica. Tampoco ha ocurrido a la inversa. No es alentador el dato para una selección que se ha encargado de romper todos los moldes y en Polonia y Ucrania se convirtió en el primer combinado de la historia en ganar tres competiciones seguidas. Por todo esto, la Copa Confederaciones será para España una gran oportunidad para empezar a asimilar el campeonato más hostil de su historia, que será la Copa del Mundo de 2014. Ensayo general para el reto más magnífico.

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