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Mourinho se queda ya sin excusas y sin resultados

El luso compareció en rueda de prensa tras la bochornosa derrota ante el Betis y atacó a todo lo que le rodea. Una vez más. Los datos le dejan en el ojo del huracán a él también

El Real Madrid es un polvorín. Estas dos últimas temporadas siempre había tenido problemas internos y polémicas con otros agentes externos, pero los sobrellevaba a base de resultados. Algo que este curso ni siquiera está teniendo. Las sensaciones son malas y el partido ante el Betis en el Benito Villamarín fue el reflejo perfecto de que las cosas no están funcionando. Beñat marcó al cuarto de hora, y el Real Madrid fue incapaz de encontrar las herramientas para voltear el resultado en la hora y cuarto siguiente con su once de gala. Desapareció hasta el descanso ante un Betis muy entero, y en la segunda parte, realizados tres cambios, encontró la posesión pero se perdió en pelotazos insulsos. Demasiado poco para un equipo que hace tres meses luchaba por la Liga. Algo que a partir de este domingo, y si el Barcelona gana y se pone a once puntos, quizás ya ni lo haga.

En estos últimos dos años y medio, han sido muchas las voces que han criticado el rumbo que había tomado el Real Madrid. No dentro del terreno de juego, pero sí fuera. Principalmente por la actitud de un José Mourinho en permanente predisposición para atacar todo lo que giraba a su alrededor, fuera de su propio equipo o del exterior. Nimiedades, decían desde dentro del club, mientras que se fueran ganando partidos y títulos, que era lo que quería la afición. Era la excusa perfecta, el salvoconducto para que el técnico hiciera lo que quisiera. Hasta ahora que está fallando en lo que era su asignatura fetiche: los resultados.

Y es que si por algo se venía caracterizando esta etapa con José Mourinho como entrenador era en la efectividad, en ese carácter arrollador que había desarrollado el equipo blanco, jugara con un estilo más o menos depurado. Algo de lo que hasta el propio técnico de Setúbal se vanagloriaba: del récord de goles y de puntos, del incremento de goles de los Ronaldo, Higuaín o Benzema, de que no hubiera ‘Alcorconazos’, de haber recuperado la plaza como cabeza de serie en la Champions tras llegar a dos semifinales, de no regalar puntos ante rivales menores, de no caer en la fase de grupos ante el primer equipo grande que se cruzaba en su camino. Y sin embargo, es precisamente en todos estos puntos donde el Real Madrid está fallando esta temporada.

Ha regalado puntos en España ante equipos muy inferiores como el Getafe y ahora el Betis, pero también los ha perdido ante rivales de la parte alta como el Sevilla y el Valencia. No es el máximo goleador del campeonato, como venía sucediendo en temporadas anteriores. Y en Champions, ya sólo puede conformarse con haberse clasificado como segundo de grupo, merced a que sólo ha sumado dos victorias en las cinco primeras jornadas: ante el Ajax y ante el City en el último instante. Los datos no engañan: el año pasado ganaba un 81% de los partidos y en el presente marcha con un porcentaje del 60%, habiendo perdido 5 partidos ya en apenas tres meses, las mismas derrotas que en toda la temporada pasada. Este Real Madrid no es el mismo. Y ya no se puede disimular.

Y sin embargo, en lugar de reconocerlo, en la sala de prensa del Benito Villamarín, José Mourinho se puso a mandar mensajes velados a todo lo que le rodea. Como de costumbre. Con la boca pequeña volvió a decir que el máximo responsable es él, pero de paso, entre respuesta y respuesta atizó, atizó y volvió a atizar: al madridismo (“la afición del Betis es una gran afición que apoyó siempre a su equipo en una semana difícil, y eso me gusta”), a la prensa (“vosotros sois bastante antipáticos con el Real Madrid”), al árbitro (“el Betis no tiene culpa ni del gol mal anulado a Benzema ni del penalti claro en los últimos minutos”), a la Federación (“el que juega miércoles no debe jugar hoy”), al resto de equipos (“hay quien controla calendarios y quien no los controla”), a su propio club y la política de comunicación (“luego siempre hablo yo, como después del partido en Manchester, que el único que habló fui yo y luego soy yo el malo de la película”), e incluso a sus propios jugadores (“son profesionales de altísimo nivel y cuando tienes cansancio, tienes que sacar fortaleza mental, ambición, sacrificio. Veo a Stepanek con 34 años dejándose la vida por su país, y luego ves a jugadores de 23 años que no pueden jugar miércoles-sábado... es cuestión de querer hacer algo, de tener ganas”). ¡A todos!

Fueron sólo cuatro respuestas, pero a Mourinho le bastó para no dejar títere con cabeza. Y del partido en el Benito Villamarín prácticamente nada. Y de sus responsabilidades concretas, nada tampoco, a excepción de decir que es el culpable, y con la boca pequeña. Pero eso sí, el ventilador puesto a toda potencia para repartir la mierda. Como de costumbre. Y antes tenía los resultados como justificación para poner en jaque a todo lo que le rodea, cosa que ahora no. Es momento por tanto de que las cosas empiecen a cambiar, de que Mourinho empiece a cambiar, de dejar de poner excusas. Por el bien del Real Madrid.

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