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Las cinco claves del Málaga-Valencia

Los factores que determinaron el resultado en La Rosaleda, a continuación

El ser y la nada. El Málaga del chileno Pellegrini es cosa seria. Curioso baile el que le asestó al Valencia en La Rosaleda. La goleada no fue mayor porque estuvo Diego Alves. Después del buen empate ante Bayern Múnich, el equipo de Pellegrino dejó una imagen calamitosa y la derrota pudo haber sido más escandalosa. Sólo fue 4-0.

El luminoso no refleja exactamente lo que ocurrió en el partido. El Málaga tuvo no menos de siete u ocho situaciones claras de gol para humillar a los valencianistas. Sin embargo, falta de puntería y respuestas de Alves impidieron un score todavía más abultado.

Joaquín estuvo imparable, Saviola volvió a sonreír, Portillo marcó y asistió, y el Málaga disfrutó. Todo eso, sumado al descalabro defensivo del Valencia y su inexpresividad en ataque, armaron un coctel mortal para los visitantes. A continuación, repasamos las claves del partido disputado este sábado.

Portillo hizo lo más difícil

Es fácil hacer el cuarto gol de una goleada, y sobre todo ante un rival que otorga las facilidades que dio el Valencia. Sin embargo, Portillo ha tenido que ver con los primeros dos tantos del equipo andaluz. El primero lo hizo él, en la etapa inicial. Un golazo: pase atrás de Eliseu para Portillo y éste, desde el punto de penalti, la pega tocadita a la escuadra para que Alves no pueda hacer nada. Rompió la paridad, que siempre es lo más difícil. En la segunda mitad, no fue egoísta y vio mejor ubicado a Saviola, a quien le dio el cuero para el 2-0.

El vértigo de Joaquín

Jugaba un partido especial por tratarse del Valencia, su ex club. Lejos de pesarle, la situación lo motivó y fue la gran figura que ha tenido el partido. Desbordó por derecha y por el centro. Cada vez que se lo propuso lastimó. Generó las ocasiones más claras del Málaga, asistió y también definió aunque sin tanta puntería. Velocidad, descaro, chispa y vértigo para un equipo de Pellegrini en estado de gracia. Sólo le faltó marcar, pero eso no evitó la ovación cuando se fue reemplazado sobre los 78 minutos.

El golpe letal de Saviola

Volvió a sonreír. Había tenido tres situaciones de gol y no había podido concretarlas. En una, el cuero se le movió y la tiró a Buenos Aires. En otra, pasó muy cerca. En la tercera, Diego Alves se lució para mandar a córner. Pero en la cuarta ocasión, el Conejito no perdonó. Claro que contó con la ayuda de la suerte, pues su disparo desde afuera del área se desvió en un defensa y descolocó al meta brasileño. Las buscó todas y tuvo premio: mató el partido con el 2-0. La música siguió sonando en La Rosaleda, pero todo quedó sentenciado desde el tanto del argentino. Fue ovacionado al retirarse en el 84.

El desconcierto del Valencia

Más allá de los méritos del Málaga, el desconcierto del Valencia fue total. Tino Costa, Gago, Banega, Guardado y Feghouli no funcionaron. Muchos de ellos habían hecho un gran esfuerzo ante el Bayern Múnich entresemana, y tal vez allí se encuentren las razones por las que la medular valencianista estuvo desaparecida. Además de inconexo e impreciso, lo que generó situaciones de gol para el Málaga, el mediocampo Ché fue amonestado al completo producto de llegar tarde en casi todas las jugadas. En defensa, la historia no mejoró: descalabros defensivos favorecieron a los delanteros blanquicelestes.

La ausencia de Soldado

¿Cuánto puede influir en el resultado un futbolista que no ha jugado ni un solo minuto de partido? Quedó demostrado en La Rosaleda: mucho. La ausencia de Soldado trastocó los planes del Valencia, acostumbrado a jugar con el delantero español en punta. Su aporte es vital aún en partidos donde la medular no funciona. Por jerarquía, por lo que significa para sus compañeros y por lo que provoca en la defensa rival. Nelson Haedo Valdez, reemplazante del ex Getafe, no la ha olido en 90 minutos de juego.

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