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Fernando Llorente ha perdido el control y debe salir cuanto antes del Athletic de Bilbao

El delantero internacional se niega a comparecer en rueda de prensa y ensancha una fractura institucional irreparable

Fernando Llorente desafió al Athletic de Bilbao negándose a comparecer en rueda de prensa en un acto de rebeldía que deja muy pocos argumentos en defensa del jugador, cuya presencia, de manera directa o indirecta está poniendo en el disparadero a toda la institución. El delantero internacional es una manzana podrida, un cuerpo canceroso en el organismo del Athletic que amenaza con metástasis. Por el bien de club, Llorente debe salir cuanto antes del club, que tras este desplante, debe tomar medidas drásticas con el jugador.

No ha gestionado bien Marcelo Bielsa la permanencia de Llorente tras su intento fallido de renovación y posteriormente de salida del club. El principal problema del técnico argentino han sido los grises. No ha sido capaz de tomar una decisión frontal, y ha sumido al futbolista en un estatus desconcertante que ha asumido rematadamente mal. Bielsa debería haberse alineado sumariamente entre apartar definitivamente al jugador, o integrarlo con pleno derecho, con el trato que merece el mejor jugador de la plantilla. La tibia medida de utilizarlo como delantero reserva sin posibilidad de promoción, ha ido erosionando progresivamente una relación calamitosa.

Desde el inicio del cisma, San Mamés ha ejercido de escrutador activo. La masa social del Athletic, orgullosa como pocas, baluarte de su diferenciación, no está hecha para entender que un futbolista quiera salir del club. Por eso, en la guerra fría entre Llorente y Bielsa, la platea se alineó con el técnico. Sólo ante el Getafe, cuando el argentino resolvió a dar entrada a Llorente en lugar de Aduriz yendo por detrás en el marcador, se pronunció rotundamente en contra de la gestión de Bielsa.

Tendrá consecuencias palmarias el desplante de Llorente de cara a la afición, que tiene ya al futbolista como un maldito, un personaje de dudosa moralidad a quien ya no van a perdonar. Seguramente no lo merezca de hecho. Su incomparecencia ante los micrófonos es un feo que llega después de que el atacante se paseara por el vestuario del Real Madrid y lo aireara después de que su equipo perdiera por 5-1 en el Santiago Bernabéu el sábado por la noche.

Asumida la pérdida del jugador como activo, el Athletic debería apartar al futbolista del equipo y buscarle una salida inmediata en el mercado de invierno. Sabedores sus pretendientes de la insostenible situación, la cifra que podría percibir el club sería sonrojante comparada con la de cuatro meses atrás, no obstante, la presencia del futbolista en el club es más perniciosa aún. Además de la fricción social, con su actitud, ególatra, poco profesional y pueril, Llorente provoca la polarización del vestuario, que no puede mantenerse al margen de las actitudes del campeón del mundo, que cada semana, de una manera u otra, enfangan la realidad del Athletic. Un final triste para un jugador superlativo.

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