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La "tristeza" del luso escribió esta semana un nuevo capítulo, cada vez más agudo, pero el Santiago Bernabéu ni se inmutó. El corresponsal del Real Madrid Alberto Piñero lo analiza

El sábado jugó el Real Madrid en el Santiago Bernabéu ante el Athletic en un partido en el que había mucha expectación por saber cómo sería el recibimiento a Cristiano Ronaldo después de las informaciones que se habían publicado durante la semana. Informaciones que decían que el luso no había terminado de superar el bache en su relación con el club, que no se sentía suficientemente apoyado institucionalmente, que estaba más cerca de dejar el club que de renovar. Informaciones muy relevantes per sé, de las que pueden marcar un antes y un después en la concepción que el aficionado tenga de un jugador, pero que lo eran aún más tratándose del matrimonio entre uno de los clubes y uno de los futbolistas más grandes del mundo.

Sin embargo, pese a la expectación previa, el discurrir del encuentro dejó sensaciones encontradas respecto al recibimiento a Cristiano Ronaldo. Y es que si bien es cierto que el público le ovacionó al comienzo del partido como hace siempre, el quid es que no le arropó más que otras veces. Simplemente, como si fuera otro día más. Si Ronaldo está demandando veladamente más cariño, el Bernabéu o no quiere dárselo, o entiende que no necesita más, o no ha sabido terminar de conectar con el luso. Cuestiones todas ellas más que significativas tratándose de quienes se trata.

Y ese poso de cierto abandono se acentuó tras el partido, cuando los focos fueron detrás de Karim Benzema, y no de Cristiano Ronaldo. Algo lógico, porque el francés fue con mucha diferencia el mejor de un partidazo. Pero asimismo, un nuevo síntoma de que la llamada del ‘7’ luso quedó desatendida. Llegaba al choque ante el Athletic como uno de los protagonistas indiscutibles, sacrificándose además por el equipo sin estar plenamente recuperado de los puntos de sutura en el párpado, y al final todo cayó en saco roto. Dejando incluso la sensación de que el Real Madrid bien podía haber goleado al Athletic de igual manera aunque no hubiera estado Ronaldo sobre el campo, que no participó decisivamente en ninguna de las jugadas de gol.

Sensación errónea por otra parte. O al menos, sí matizable. Y es que Cristiano Ronaldo es precisamente de los pocos jugadores que en este tiempo se ha demostrado a sí mismo imprescindible para el Real Madrid, de los pocos jugadores para los que pasar desapercibido como ante el Athletic es la excepción aislada y no la regla. El equipo blanco ha podido jugar sin Higuaín, sin Benzema, sin Di María, sin Ozil, sin Kaká, sin Khedira, o sin Marcelo, pero cuando el que falta es Ronaldo, la historia cambia. Porque el ‘7’ es capaz de cambiar el sino de un partido él solo, por su facilidad para hacer goles, por su potencia y su garra, que cala en el resto del equipo de inmediato. Y ahí están sus números en estos más de tres años que lleva en Concha Espina, habiendo jugado casi todos los partidos oficiales, con una media de más de un gol por partido, siendo decisivo en partidos clave de las distintas temporadas. No vamos a descubrir aquí a Ronaldo. Y es que es un jugador único, y como tal, irreemplazable incluso en un equipo de la talla del Real Madrid.

Aunque eso sí, y quizás el madridismo y hasta parte de la directiva actual lo entienda de la misma manera, no hay nadie imprescindible para la entidad, aunque sí lo sea para el equipo o el vestuario. Y fue el mismo José Mourinho el que así lo dijo hace unas pocas semanas tan solo: “El Real Madrid está por encima de todos nosotros, incluidos Ronaldo y yo mismo”. Y así lo demostró sobreviviendo a la marcha de Raúl, de Zidane, de Ronaldo, de Fernando Hierro, de Redondo, o de Vicente Del Bosque, sólo por nombrar algunos casos recientes. Habrá podido costarle más o menos, pero al final el Real Madrid siempre ha salido a flote. De ahí quizás que, pese al constante apoyo, la afición no comparta la petición intrínseca de que todo el club se tenga que poner al servicio de un solo jugador (aunque fuera entendible que lo hiciera), que no se sienta con la necesidad de romperse las manos a aplaudir a uno de sus jugadores aun cuando se da a entender que está falto de atención.

Y más en este caso en el que Ronaldo todavía no ha elevado a los altares al Real Madrid en los apenas tres años que lleva en el club. Sí ha hecho historia en el capítulo individual, batiendo récords y marcas de tiempos pretéritos, pero a nivel colectivo sólo ha ganado una Copa, una Liga y una Supercopa. Y cuando es sabido también que Cristiano Ronaldo es un jugador que en el club blanco puede encontrar todas las comodidades del mundo, y tener todas sus necesidades cubiertas. Y seguramente que por esto, y por todo lo anterior, que el Santiago Bernabéu no termine de conectar con el portugués, no termine de comulgar con sus reclamos, no termine de ser visto como imprescindible para el club aunque sí lo sea para el equipo.

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