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El centrocampista del Barcelona no considera normal ser suplente en el equipo, pero tampoco ha emitido alguna queja

Andrés Iniesta, candidato azulgrana al Balón de Oro y ganador al mejor centrocampista de ataque de la LFP, se puede considerar hoy un suplente de lujo en el equipo de Tito Vilanova. Antes de emprender el viaje rumbo a Panamá donde la absoluta de Vicente del Bosque se enfrentará a la Selección del país centroamericano en partido amistoso, Iniesta dijo en un acto publicitario de Sony Xperia: "Nunca se sabe la desgracia o la suerte de estar en un banquillo en un momento determinado, aunque es cierto que no es una situación normal", afirmó.

El manchego sabe que esta temporada no está teniendo todos los minutos que él quisiera, si bien la temporada pasada, el de Fuentealbilla sumó siete encuentros como titular desde agosto al 29 de noviembre del 2011, en este año Iniesta sólo puede presumir de cuatro titularidades en la Liga. Su problema la anterior campaña fueron las lesiones, el canterano estuvo de baja todo el mes de octubre debido a una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda cuando se jugaban la fase de grupos de la Liga de Campeones ante el Milán.

En la actual temporada 2012-13, Andrés Iniesta sufrió una elongación en el aductor de la pierna derecha mientras jugaba con la Selección de España ante Georgia. El pronóstico fue de 10 a 15 días de baja en la enfermería, aunque finalmente el alta médica le llegó 19 días después, es decir el 30 de septiembre. Aprovechando la recuperación de Iniesta, Tito Vilanova le devolvió la titularidad el 7 de octubre para enfrentarse al Real Madrid y ésta volvió dos semanas después, es decir, una semana es titular y la otra no.

En la Liga de Campeones, el manchego ha disputado tres encuentros, pero sólo dos de ellos como titular y uno como suplente. La técnica de las rotaciones que ha implementado Tito Vilanova en este equipo, ha afectado a unos, como es el caso de Iniesta. El regreso del hijo pródigo Cesc Fàbregas, quien gracias a Tito ha encontrado lo que puede hacer en este equipo, ha hecho que Iniesta en más de una ocasión haya tenido que ver el partido desde el banquillo, como le sucedió ante el Mallorca cuando ni siquiera se levantó a calentar.

Por suerte para Tito, el equipo no sufre de egos y esto le ayudará a seguir jugando con las rotaciones de sus jugadores, aunque posiblemente ninguno se acostumbrará totalmente a convertirse en suplente después de haber sido un imprescindible. A lo largo de la temporada seguramente seguiremos viendo como Cesc e Iniesta se reparten los partidos, pero todo en beneficio del equipo.

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