thumbnail Hola,

El conjunto de Pellegrini sólo ha sumado dos puntos de doce posibles en los partidos posteriores a una cita continental y acumula dos derrotas consecutivas

Bajo los focos del mítico estadio de San Siro, el Málaga certificó en la cuarta jornada de la Champions League su clasificación matemática para los octavos de final en su primera participación en la máxima competición continental. El equipo de Manuel Pellegrini, con diez puntos en cuatro partidos y un sólo gol encajado, es la revelación de un torneo que le ha visto ganar en su estreno a un histórico como el Milan y a una potencia emergente como el Zenit. Ni la inestabilidad institucional, marcada por las salidas de jugadores del peso de Cazorla en verano y por los continuados impagos a la plantilla, han mermado el rendimiento de un equipo con determinación. Sí lo está haciendo el desgaste físico y emocional que implica la Champions, que está dejando estocado al Málaga en la liga.

En los cuatro partidos que han proseguido en el campeonato doméstico a los compromisos europeos, el Málaga sólo ha conseguido dos puntos, fruto de sendos empates ante el Athletic de Bilbao y el Espanyol. Las dos derrotas han llegado frente al Atlético de Madrid y la Real Sociedad este fin de semana. En encuentros siguientes a Champions, el Málaga promedia 0.5 puntos, lejos de los 1.6 de los partidos sin test europeo pretérito. Suele ser complicado para los advenedizos afrontar una competición de la exigencia de la Champions League. En realidad lo es para cualquiera exento de Barcelona y Real Madrid. El Valencia, acostumbrado en la última década a la Copa de Europa, sólo ha amarrado un punto este año en partidos tras salir a Europa.

No resulta sencillo para Pellegrini administrar las emociones y el desgaste aparejado con la Champions League. La coyuntura económica, que ha llevado al equipo a afrontar una temporada poliédrica con una plantilla corta, tampoco ayuda a un plantel de por sí muy poco acostumbrado a competir todas las semanas miércoles y domingo. Las lesiones de jugadores clave como Toulalan y Monreal han profundizado la falla, aunque Pellegrini ha hecho virtud de estas vicisitudes, promocionando alternativamente a Camacho e Iturra y aprovechando la potencia de Eliseu como lateral para desplegarse hasta línea de fondo.

La efervescencia de Isco, un jugador que oposita para colocarse entre los trescuartistas españoles de alcurnia, es una de las grandes noticias de la temporada. El canterano está confirmando punto por punto lo que se intuía. Dotado de capacidad asociativa, último pase, llegada y filo, por sus botas cadencia el fútbol malaguista. Su juventud contrasta con la fisionomía de una plantilla con un esqueleto veterano, con futbolistas clave como Demichelis, Toulalan, Weligton, Joaquín o Saviola ya entrados en la treintena.

Tras once jornadas de campeonato, el Málaga transita quinto, un solo punto por detrás del Betis, que marca la zona Champions, pero con diez de déficit ya sobre el Atlético de Madrid, uno de sus rivales para atar de nuevo una plaza en la máxima competición continental. A la espera del arreón que sitúe al Valencia en la aristocracia, y con la incertidumbre de cómo van a responder en el medio plazo conjuntos como el propio Betis o el Sevilla, el Málaga pierde comba a consecuencia de la Champions League. El peaje es elevado, pero el premio de marcar la historia, como está haciendo en su ya inolvidable excursión por Europa es mayor.

Artículos relacionados