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Goal.com sigue publicando, como cada viernes, un nuevo fragmento del libro de Richard Fitzpatrick "El Clásico: Barcelona v Real Madrid, la mayor rivalidad del fútbol"

En las próximas semanas, Goal.com publicará en exclusiva algunos extractos del libro ‘El Clásico: Barcelona-Real Madrid, la rivalidad más grande del fútbol’, de Richard Fitzpatrick.

Las rencillas continuaron en la previa de la primera vuelta de las semifinales de la Champions League de 2011 en el Santiago Bernabéu, en el que suponía el tercer enfrentamiento entre los dos en once días.

José Mourinho, entrenador del Madrid, había analizado con socarronería un comentario post-partido de su colega Pep Guardiola tras la final de la Copa del Rey. “Un juez de línea con muy buena vista”, explicó Guardiola sobre un gol de Pedro en el partido de Mestalla que fue anulado por un milimétrico fuera de juego, con el que el Barcelona hubiera ganado.

“Hasta ahora había dos tipos de entrenadores”, inició su alocución Mourinho la víspera del partido.

“Había un pequeño grupo, que nunca habla de los árbitros. Luego, está un grupo más grande, en el que me incluyo, que criticamos a los árbitros cuando cometen grandes errores. Gente como yo, que no controlamos nuestra frustración. Pero también estos felicitan al árbitro cuando lo hace bien. Y ahora, con las declaraciones de Pep del otro día, entramos en una nueva era, un tercer grupo, en el que sólo está el ahora mismo, que ¡critican a los árbitros cuando sus decisiones son buenas!”

La rueda de prensa siguió por los mismos cauces durante varios minutos. Lanzó otro par de flechas, incluida alguna sobre ‘El escándalo de Stamford Bridge, cuando el Barcelona se benefició de varios errores arbitrales en la semifinal de dos años antes. Marcelo, que estaba a su lado, asistió igual de sorprendido a las respuestas del manager, que llegó a citar a “Alberto, un tal Albert Einstein”.

Mourinho concluyó deseando buena suerte al árbitro del partido. “No quiero que el árbitro beneficie a mi equipo. Solo quiero que los dos equipos estén contentos con el trabajo”, dijo. “Para Pep, parece imposible estar contento. Para que él esté contento, el árbitro debe equivocarse”.


Cosa seria | Pep comparece ante la prensa

La locura continuó cuando Guardiola llegó poco después a la sala de prensa. Hasta el momento, siempre había sido muy cívico en sus conferencias sobre los blancos. Siempre ha tenido buena amistad con Raúl o Hierro, dos de los héroes contemporáneos a él del Madrid. Los Clásicos encadenados, sacaron otra vertiente de Guardiola.

No le gustó cuando escuchó a Florentino Pérez, a su llegada al banquillo del Barcelona, el comentario del presidente blanco, en el que dijo que “Guardiola es el López Caro del Barcelona”, en referencia al entrenador interino que malamente fue capaz de comandar momentáneamente la nave madridista.

Ahora, nueve meses de provocación después, Mourinho finalmente hizo que se derramara el vaso. Según su entorno, Guardiola saltó porque necesitaba hacerlo. Su honor había sido violado. Fueron zarandeados después de la final de la Copa del Rey. Para él, las intenciones de Mourinho era entrar en sus cabezas y desesperarles, como ya hiciera con el Inter de Milán la temporada anterior.



"Después de nueve meses de provocación, Murinho consiguió agotar la paciencia de Guardiola. Dicen los que lo conocen, que lo hizo porque sentía que necesitaba hacerlo


“Como el señor Mourinho se ha tomado la licencia de llamarle Pep, yo le voy a llamar a el José”. dijo, balanceando su silla de una lado a otro.

“Mañana a las 20.45, nos enfrentaremos en el campo. La batalla de fuera del campo ya la ha ganado. La ha estado ganando toda la temporada y la seguirá ganando. Si quiere esta Champions League particular de fuera del campo, se la damos. Espero que se la lleve a casa y la disfrute como todos sus otros trofeos”.

“Pero esto es un partido. Cuando hablamos de deporte, unas veces se gana y otras se pierde. También puedo hablar de una lista de agravantes suyos, pero estaríamos aquí para siempre. Podríamos recordar Stamford Bridge y otras 1000 cosas, pero yo no tengo tanta gente trabajando para mi".

“Por lo que mañana saldremos e intentaremos jugar al fútbol lo mejor posible. En esta sala, él es el puto amo. Es el tío más listo del mundo. No quiero competir ni por un momento. Sólo quiero recordarle que estuvimos juntos cuatro años en el Barcelona. Me conoce, y yo le conozco”.


"En esta sala es el puto amo. Si quiere la Champions de fuera del campo, que se la lleve ya a su casa y la disfrute como todos sus otros trofeos

- Guardiola sobre Mourinho

La rueda de prensa se extendió cuarenta y cinco minutos. La furia de Guardiola se mantuvo calibrada. Su compostura, en cambio, no permitió a periodistas preguntas en inglés, como normalmente concedía, y sólo se limitó a contestar dos. También se refirió al Barcelona como un pequeño equipo que representa “un pequeño país, en el que el campanario de una iglesia se puede ver desde el campanario de otra iglesia”, dijo aludiendo a una canción del cantautor separatista catalán Lluis Llach. Nacido en 1948, Llach es un tenaz activista política, una especie de Pete Seeger de la música catalana.

Mourinho puede seguir leyendo a Alberto, añadió Guardiola, y a la Central Lechera (término referido para nominar al sector de la prensa madrileña próxima a Florentino).

Guardiola aprovechó la rueda de prensa para explicar su comentario sobre el linier y el fuera de juego de la final de la Copa del Rey, explicando que era para ejemplificar que a veces el resultado final se resume en pequeños detalles. Respecto al valor motivacional de su conferencia, se mostró tajante. “¿Qué? ¿Crees que mis jugadores van a correr más porque he intentado robar protagonismo a Mourinho? ¡Es una semifinal!

Sus jugadores le recibieron en el hotel con una ovación en pie.

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