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Wayne Rooney ejerce de líder en Inglaterra ante las ausencias de John Terry, Frank Lampard y Steven Gerrard

El delantero inglés nos ha dejado en la memoria sus salidas de tono y sus momentos de inmadurez, pero todas ellas ya parecen cosas del pasado

Ante la ausencia en la selección de Inglaterra de Steven Gerrard, capitán actual del equipo, debido a una sanción, hay otro jugador al que le toca recibir el testigo sobre el césped. Hay un jugador al que ahora le toca llevar la capitanía sobre sus hombros, y no es otro que Wayne Rooney, delantero del Manchester United y una de las imágenes más reconocidas del fútbol inglés actual. Pero cuando también faltan jugadores con más galones como John Terry o Frank Lampard, el liderazgo de Rooney debe aumentar todavía más.

Muchos reconocen que cuando pensaban en un capitán para la selección inglesa tras jugadores representando el puesto como David Beckham, John Terry o Steven Gerrard, no tenían en su mente exactamente a Wayne Rooney. Muchos recuerdan demasiado todavía al jugador inmaduro, al chico que tiene mucha responsabilidad sobre el campo y no sabe acabar de llevarla, al Wayne que salía en la prensa por sus salidas de tono, al Wayne que enfadaba a la afición cada dos por tres.

Ha sido señalado como una grandísima decepción en más de un gran torneo, por consecutivas actuaciones en las que se esperaba muchísimo más de él. En partidos vitales ha reconocido no estar a su mejor nivel, no ha logrado llegar al punto que se espera de la estrella del equipo. En más de una ocasión se le vio haciendo cosas que no debía antes de momentos importantísimos en su carrera. La afición ha llegado a tenerlo cruzadísimo, a pedir que no jugase, a no poder ni verle.

Y, sin embargo, parece que ha sucedido. Hodgson parece haber visto un punto de madurez en Wayne Rooney, y lo ha hecho a tiempo para ayudarle a demostrar que está capacitado para recoger el testigo que supone la capitanía de la selección de su país. Ante San Marino se pudo ver en Rooney a alguien que sabe lo que hace, a alguien que tiene una meta marcada, a alguien que quiere demostrar al mundo que ha habido un cambio. Ha aprendido a reconocer errores y malos momentos.  Sabe que solo no va a ganar nada y, pese a que está dispuesto a darlo todo en cada partido, ahora tiene claro que va a necesitar a todo el equipo.

Con 77 partidos jugados con la selección a sus 26 años, Wayne Rooney está construyendo su propio camino, y ahora ese camino parece incluir una capitanía y un aumento de liderazgo en el vestuario inglés. Hodgson ha decidido calmar el ambiente que la FA vive últimamente señalando a un jugador que debería traer calma y estabilidad a la capitanía inglesa y para ello ha escogido a un delantero al que le recordamos muchas actuaciones magníficas deportivamente hablando, pero -demasiados- 'grandes momentos' para el entretenimiento público, no tan grandes para el fútbol.

Otra idea de Hodgson puede haber sido aprovechar y, sabiendo de las ganas del jugador de mejorar, darle responsabilidades para calmar su carácter. Sabemos que Wayne es un buen chico. Sabemos que quiere ayudar a su equipo a llegar lo más lejos posible, pero la ambición del delantero no queda ahí, sino que se traspasa al vestuario. Rooney quiere que se le recuerde también como una ayuda para los más jóvenes, pensando en Eric Cantona en el United cuando busca un ejemplo (de nuevo, ¿es el mejor ejemplo?), además de haber tenido como referente cercano durante muchos años a Gary Neville, otro jugador al que muchos recuerdan por ser una ayuda constante con los que llegan desde abajo.

No hay que olvidar, sin embargo, que pasó parte de la Euro 2012 suspendido debido a su inmadurez, debido a cometer una falta sin sentido y de la que él mismo se arrepintió minutos después. Y eso es tan solo un ejemplo en el 'historial' de Rooney. Nadie duda de su calidad, es prácticamente imposible dudar de la calidad de Wayne Rooney como delantero. Pero es un jugador que, pese a sus ganas de demostrar que puede asumir el liderazgo necesario, pese a sus ganas de ejercer de capitán, pese a lo que demuestra con el balón en los pies, quizás no sea la mejor opción. Sobre el césped, hasta el momento, ha demostrado que sabe lo que quiere decir ser un líder, y lo hemos podido ver en su partido ante San Marino.



Pero queda por ver si puede limar esa parte de su carácter que falla. Ese Wayne Rooney que actúa sin llegar a pensar. Que piensa después de morder. El martes que viene tendremos otro test para la capitanía de Wayne Rooney, para su liderazgo sobre el césped. Con la estrella, mientras el talento brilla, observamos lo que le hace esa responsabilidad sobre los hombros.

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