thumbnail Hola,

El técnico portugués había hecho una declaración muy elegante al reconocer el mérito de Lionel Messi junto con el de CR7. Ahora se desdijo.

En los últimos años, la dicotomía en el fútbol español ha alcanzado niveles casi insoportables. Si eres del Real Madrid, tienes que admirar todo lo que sea blanco y detestar todo lo que sea azulgrana. Y si eres del Barça, lo contrario. Es la filosofía más primitiva del “ellos contra nosotros”. Iker Casillas es un villano por ser amigo de Xavi, Pepe es un primate para la prensa catalana, todo lo que huela al “enemigo” te hace un traidor.

Por ello, fue refrescante escuchar las declaraciones de José Mourinho, tras el empate a dos goles en el Clásico. En ellas, el técnico portugués, que poco ha hecho para calmar las aguas en el pasado, señaló que tanto Cristiano Ronaldo como Lionel Messi eran los mejores del mundo, y que era imposible diferenciarlos.

La verdad es que había sido un buen detalle del técnico portugués quien, sin embargo, en un desconcertante giro dialéctico, ha cambiado por completo su discurso apenas unos días más tarde. “Cristiano es el mejor del universo”, ha declarado al periódico portugués A Bola, “Sería un crimen que no ganara el Balón de Oro”, remató.

En la misma entrevista, trató de justificar la contradicción con una explicación casi imposible de entender. “El domingo, tras un partido fantástico, me preguntaron y traté de encontrar una respuesta justa y de respeto, no sólo con mi jugador, sino también con el rival. Pero luego, cuando alguien sale con tantas responsabilidades como las mías a decir que su jugador es el mejor del planeta, yo digo: El mío no nació en Madeira, nació en Marte y, por tanto, no es del planeta Tierra. Así que es el mejor del universo”.

Por supuesto, hay que tomar en cuenta el contexto. El hecho de que la nota fuera para un periódico portugués, antes de un partido de su selección cuenta mucho. Y también el hecho de que ha sido el propio Mourinho quien ha alentado esa filosofía del “ellos contra nosotros” en el Real Madrid. Pero, aun así, es una tristeza que se haya sentido con la necesidad de retractarse de una de las pocas declaraciones más elegantes que se habían escuchado en estos tiempos convulsos. Es lo que hay.