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Canales como Twitter potencian la dimensión de una corriente sectaria, febril y fundamentalista de apoyo incondicional al portugués incluso a costa de la historia del propio club

Desde la llegada de José Mourinho al Real Madrid, uno de los fenómenos más interesantes, sobre todo en el plano sociológico, es la germinación, ascensión y culminación del ‘Mourinhismo’. En torno al entrenador portugués y a su particular invocación pública, ha brotado un grupúsculo fiero, autómata y fundamentalista que principalmente se manifiesta a través de canales paralelos como Twitter. Una minoría ruidosa más joven de la cuenta que no representa al madridismo ni siquiera responde a sus necesidades. ¿Qué es el ‘Mourinhismo’?

‘Mourinhismo’ es dudar de Iker Casillas, emblema, capitán, genio y figura, por no ser, o no manifestar, su antibarcelonismo y además ser amigo de Xavi Hernández; y llamarle para rebajar tensiones. ‘Mourinhismo’ es asegurar que el portero es un mal capitán por no defender públicamente al ‘triste’. ‘Mourinhismo’ es dividir entre madridistas y pseudo-madridistas. ‘Mourinhismo’ es consentir, y por lo tanto aplaudir, una pancarta que reza “Tu dedo nos señala el camino” después del incidente del técnico con Tito Vilanova. 'Mourinhismo' es celebrar llegar a las semifinales de la Champions en un club que tiene nueve Copas de Europa. ‘Mourinhismo’ es un avatar de Pepe. ‘Mourinhismo’ es el 'orgullo' de que te siguiera Eladio Paramés y no lo hiciera para atacarte. ‘Mourinhismo’ es decir que el Bernabéu no anima. ‘Mourinhismo’ son las ex -‘Believers’ que ya menstrúan. ‘Mourinhismo’ es insultarme por este artículo.

‘Mourinhismo’ es ver campañas judeo-masónicas en contra del Madrid. ‘Mourinhismo’ es creer en una persecución de la prensa, de los árbitros, de la federación o de los saboteadores confederados de Vallecas. ‘Mourinhismo’ es recriminar a Sergio Ramos por su actitud; y ensalzar al Pepe más barriobajero. ‘Mourinhismo’ es recelar de Ozil porque el pastor lo dicta. ‘Mourinhismo’ es ningunear a la propia cantera para justificar las decisiones del manager. ‘Mourinhismo’ es mirar de reojo a Vicente del Bosque, una persona con décadas de trabajo en el club, por ser conciliador y no hablar mal de los jugadores del Barcelona. ‘Mourinhismo’ es proclamar aburrido el juego de toque, pero sufrir de amnesia cada dos veranos. ‘Mourinhismo’ es ensalzar a un hombre que lleva dos temporadas en la institución a cambio de denostar a personas que dedicaron una vida al Real Madrid. ‘Mourinhismo’ es reírse del señorío.

Resulta interesante focalizar el origen del ‘Mourinhismo’ como corriente social no futbolística, un sentir que la llegada del portugués y su carácter ciclotímico simplemente se encargó de propulsar. Eminentemente, la proto-idea de esta corriente nace de la animadversión hacia el Barcelona de Guardiola y al ideal de perfección global que logró alcanzar.

De una manera irreal, el Pep-team ascendió a unos niveles de ensalzamiento seguramente sobredimensionados. No en el plano deportivo, pero quizás si en el moral. Salvando las distancias, el Barcelona se estableció como el bien absoluto y el Madrid como el mal. A cada título que acreditaba la propuesta de Guardiola, crecía el sectarismo de trincheras. Sólo demandaba de un líder, y este llegó.

Reflejados en Mourinho, sus peregrinos han visto a alguien que dice lo que quieren escuchar. Y además, en muchas ocasiones, lo hace con la vehemencia del aficionado más primario. El portugués se erigió desde el principio como el antagonista perfecto para esta historia de ‘buenos y malos’, asumiendo el papel de villano disfrazado de víctima. Puso en entredicho las vías para conseguir los títulos del Barcelona, proclamó un trato de favor hacia el rival, agredió al segundo entrenador azulgrana y lo menoscabó en rueda de prensa después. Unas actitudes a las que, una masa minoritaria y febril se ha adscrito sin remisión. Es el ‘Mourinhismo’, una respuesta a una pregunta que el madridismo no ha hecho. Una portavocía amparada en Twitter, foros o redes sociales pero alejada de la historia, la realidad y la excelencia del mejor club de la historia.

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