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La recuperación del centrocampista, clave para que el joven de la Txantrea adelante su posición y vuelva a jugar donde verdaderamente es dañino para el rival

ANÁLISIS | ATHLETIC DE BILBAO

El pasado domingo, en el encuentro frente a Osasuna, San Mamés se reencontró, un mes después de su operación, con la vuelta a la titularidad de Ander Herrera. La parroquia rojiblanca, que esperaba como agua de mayo el retorno del centrocampista a las alineaciones de Marcelo Bielsa, celebra su recuperación y su regreso a las canchas, algo que se antoja vital para que el Athletic reconduzca el rumbo perdido en este inicio de temporada.

Y no sólo los aficionados, sino también sus compañeros. Nada más finalizar el partido frente a los hombres de Mendilibar, Ander Iturraspe reconocía que Herrera es un jugador que "tiene mucha dinámica, visión de juego, apoya mucho y se agradece tenerle en el campo". Más que para ningún otro, la noticia es tremendamente para Iker Muniain, que durante la ausencia del '21' ha visto retrasada su posición y devaluada su influencia en el juego del Athletic.

Lo cierto es que Ander Herrera e Iker Muniain forman una dupla especial. Compañeros y amigos. Dentro y fuera del verde. Los 'Zipi y Zape' del Athletic. Entre los dos componen un binomio fundamental para que el conjunto rojiblanco funcione como debe. Si uno de los dos falla, el equipo lo nota. Y así ha sido durante este pasado mes de septiembre, en el que los de Bielsa no han sido ni una sombra de lo que fueron el pasado curso.

La lesión de Herrera obligó a Muniain a jugar en el centro del campo y ser el encargado de llevar a cabo las transiciones ofensivas del equipo, donde no tuvo éxito. Desubicado, el joven de la Txantrea acumulaba balones perdidos, apenas llegaba a zona de tres cuartos de cancha y la desesperación se apoderaba de él. La decisión de Bielsa, quizás entendible ante la ausencia de jugadores capaces de hacer esa labor, lastraba el potencial de Muniain.

Afortunadamente, la recuperación de Ander permitirá a Muniain adelantar su posición 15-20 metros y ocupar el área de acción donde realmente es dañino para el rival. La solvencia de Ander, su capacidad para generar juego y creatividad para dar el último pase se unirá ahora a la verticalidad del menudo Muniain, su descaro y habilidad para quebrar líneas defensivas.

Iker y Ander; Ander e Iker; piezas fundamentales para que este Athletic recobre la identidad de la que lo dotó Marcelo Bielsa el año pasado y que parece haber perdido en este tramo inicial de la temporada 2012-2013.


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