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Goal.com publica en exclusiva un extracto del libro de Richard Fitzpatrick, El Clásico: Barcelona - Real Madrid, la mayor rivalidad del fútbol. Aquí, el papel del portugués

En las próximas semanas, Goal.com publicará en exclusiva extractos del nuevo libro de Richard Fitzpatrick, El Clásico: Barcelona v Real Madrid, la mayor rivalidad del fútbol.

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Cuando sonó el silbato para indicar el final de la ia ida en las semifinales de la Champions League de 2011 entre el Real Madrid y el Barcelona en el estadio Santiago Bernabéu, peleas a puñetazos estallaron en las gradas. Real Madrid acababa de perder por 2-0, ambos goles anotados por Lionel Messi. Para el segundo, un golazo, el argentino superó a cinco defensas antes de mandar la bola a la red.

Algunos aficionados, enfurecidos, invadieron el terreno de juego. Los misiles caían sobre él. La policía hizo un escudo para los oficiales del partido, que huyeron buscando refugio. Más tarde en la noche, Andy Townsend, el comentarista de ITV que tiene la mala suerte de tener un extraño parecido con el árbitro Wolfgang Stark, fue atacado en un restaurante por una multitud furiosa. Tras bambalinas, por parte de los dos clubes, directivos corrían alrededor de sus asesores legales, analizando los casos que se podrían presentar a la UEFA sobre un mutuo engaño.

Los dos generales de los equipos, y sus soldados, fueron acuartelados durante un período de reflexión antes de salir para la rueda de prensa posterior al partido. Cualquiera que haya sido el teatro de los jugadores del Barcelona minutos antes, eso no era nada en comparación con el plato que sirvió José Mourinho, técnico del Real Madrid. La sala de prensa es su dominio. Se sentó en su trono. No estaba enfadado. Estaba confundido, tambaleante entre la indignación y la incredulidad. "¿Por que?" siguió preguntando. ¿Por qué?

Quería nuestra comprensión, nuestra simpatía. Buscó con cansancio, agitando una pelusa imaginaria de sus pantalones. Tenía ganas de volver al seno de su familia. Estaba disgustado con este mundo, dijo. Él generosamente nos dio una idea de su enfoque táctico, en los "momentos de la organización" que él pretendía manipular, como una deidad, para determinar el destino de un partido. Pero acababa de ser frustrado por el árbitro, un chivo expiatorio, al igual que otras tres personas que nombró relacionadas con el arbitraje y que hicieron el trabajo sucio de fuerzas más grandes, misteriosas. ¿Por qué estaba estropeado en Barcelona? ¿Fue a causa de la afiliación culé con Unicef?, se preguntó? Oh, ellos eran un equipo brillante, admitió, jugando con nuestros sentimientos, pero cuando llegó a lo más profundo, en medio de su tren de teorías de la conspiración, ellos fueron viciosos
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Batiendo al Barça | Mourinho ha disfrutado muchos triunfos ante los rivales del Madrid

Pep Guardiola, su némesis, se había beneficiado del "escándalo de Stamford Bridge" dos años antes, cuando el Barcelona se benefició de las favorables decisiones en una semifinal contra el Chelsea. "Me hubiera sentido avergonzado de ganar ese título", dijo. Ahora, después del «escándalo del Bernabéu", su homólogo en el Barcelona estaba en camino a otra corona contaminada. "Espero que algún día pueda ganar una Champions adecuadamente. En el fondo, si son buenas personas, esto no puede saber bien para ellos", dijo, haciendo girar su brújula moral. "Espero un día que Guardiola tenga la oportunidad de ganar un campeonato brillante, limpio, sin escándalo". Las líneas de batalla de El Clásico acababan de echarse encima.

Mourinho, para usar su propio lenguaje, ha añadido pimienta a la diversión. Él siempre será recordado en los anales de la rivalidad Barcelona v Real Madrid como una de las figuras más odiadas de la saga. Que ha sido un agente provocador no es sorprendente, pero la respuesta a sus travesuras es iluminadora. Para llevar la lucha a Barcelona, se ha convertido en un póster, un emblema para la derecha política de España, y en el único entrenador del Real Madrid cuyo nombre ha sido cantado en el Bernabéu.

No es raro que los futbolistas se lancen al ruedo político, de buen grado o no. El majestuoso equipo del Real Madrid de la década de 1950 es el caso evidente de ello. A veces, como en la Iglesia Maradoniana, incluso puede generar religiones falsas. Mourinho es digno de mención porque él no es un atleta. Él es adorado - e incitado por su presidente, Florentino Pérez - a causa de sus polémicas.


Mourinho, para usar su propio lenguaje, ha añadido pimienta a la diversión. Será recordado por siempre en los anales de la rivalidad Barcelona v Real Madrid por ser uno de los personajes más odiados de la saga


El portugués desprecia la actitud de más santo-que-tú de Guardiola y el proyecto del Barça, a quienes se refiere como "los niños bonitos de fútbol". Las insinuaciones en sus intercambios de prensa acerca de Guardiola, dando a entender que es un timador, continuó en la temporada 2011-2012.

"Lo interesante", se lamentó en rueda de prensa en marzo de 2012, "es que hay gente mucho más inteligente que yo que vender una imagen y llegar a tener una imagen completamente diferente a la mía". Al mismo tiempo, no se ha mantenido ajeno, por supuesto, a las ridículas contorsiones necesarias para transformar el Real Madrid, el equipo que representa al stablishment, en una especie de víctima a merced de una camarilla extraña, incorporando arbitrajes manipulados, medios de comunicación y a la UEFA.

Mourinho finalmente, sin embargo, ha llegado a donde pretendía en su mandato: ha vencido al Barcelona. El eje de la Tierra se ha inclinado ligeramente con la victoria del Real Madrid de récord, con 100 puntos, en el título de Liga logrado en mayo de 2012, y el anuncio de un par de semanas antes de que Guardiola dimitiría como entrenador del Barcelona, para ser sustituido por su ayudante, Tito Vilanova. El catalán argumentó agotamiento como la razón de su partida. Parecía extraordinario que se alejase de la mejor colección de jugadores que probablemente nunca se pueda gestionar, con los mejores días por venir para muchos de ellos. Pero las tensiones en el FC Barcelona no son normales.


Mourinho ha llegado a donde quería en su mandato: ha batido al Barcelona. El eje de la Tierra se ha inclinado ligeramente con la victoria del Madrid de récord, sumando 100 puntos en el título de Liga ganado en mayo de 2012


Sólo dos hombres han tenido mandatos más largos de gestión en el club desde la Segunda Guerra Mundial. Ambos fueron derrotados por la experiencia. Johan Cruyff, el mentor de Guardiola, sufrió un ataque al corazón durante su reinado y nunca dirigió un equipo de fútbol de nuevo después de haber sido despedido. Frank Rijkaard, predecesor de Guardiola, llegó a estar tan trastornado en un momento dado durante su última temporada, sin timón, que se mudó de su casa familiar y se marchó a un hotel cerca del Camp Nou. Sus nervios, según admitió, fueron fusilados.

Guardiola logró el Trébol. "No tengo buenos recuerdos de los Madrid-Barça, ni las victorias ni las derrotas. Siempre había otras cosas que lo quitaron del fútbol", dijo antes de su Clásico final como entrenador, una derrota por 2-1 en el Camp Nou, en abril de 2012. Hablaba con aire abatido. Las tácticas de tensar-la-cuerda en la sala de prensa habían dejado su huella.

Muchas cosas se han ocultado por nuestro silencio", dijo mientras su tiempo llegaba a su fin. En Mourinho se encontró con un enemigo cuyo modus operandi -como Alex Ferguson- es una mentalidad de asedio. En España, Mourinho había encontrado el terreno más fértil aún para inculcar una mentalidad de nosotros contra ellos en sus cargos.

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Para ganar una copia de El Clásico: Barcelona v Real Madrid, la mayor rivalidad del fútbol, responde a la siguiente pregunta: ¿Cuál fue el marcador en el primer Clásico de José Mourinho como entrenador del Real Madrid? Las respuestas deben ser enviadas a competitions@goal.com y el ganador será anunciado en el extracto siguiente.

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