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El conjunto rojiblanco necesita una reacción inmediata si no quiere verse abocado a una agónica temporada en la que la comunión entre técnico y plantilla es inexistente

OPINIÓN

El Athletic de Bilbao ha tocado fondo. La derrota de ayer en Praga frente al Sparta en el partido correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos de la UEFA Europa League, ha dejado un equipo completamente descompuesto y a la deriva, en la que sólo un drástico cambio en la dirección puede antojarse como solución para enderezar el rumbo de esta temporada.

Suena duro; y hasta injusto, ya que Marcelo Bielsa no es, por supuesto, el único culpable de la actual situación por la que navega el Athletic. Pero parece obvio que sólo una catarsis en el banquillo pueda convertirse en el impulso que necesita una plantilla actualmente desganada y sin ninguna motivación.

Me sumé a los primeros en reconocer la gran labor del técnico rosarino la pasada temporada, cuando revolucionó por completo al equipo y sacó lo mejor de cada uno de sus jugadores. No obstante, también fui de los primeros recelosos tras confirmarse su continuidad dados los acontecimientos que habían azotado la estabilidad rojiblanca en los primeros días del mes de julio. El proyecto tenía visos de haber llegado a su fin.

Desgraciadamente, las sospechas se hacen realidad después de una decena de partidos disputados en este curso. Sumido en una evidente crisis de juego y resultados, el Athletic ocupa plaza de descenso en la Liga BBVA y es último de grupo en la UEFA Europa League, después de conseguir un sólo punto en los dos encuentros en los que a priori partía como claro favorito.

Josu Urrutia debe coger el toro por los cuernos, algo que no ha hecho hasta ahora, lo que le convierte en uno de los culpables de la situación. Pero más vale tarde que nunca, como suele decirse en estos casos. Y por suerte, el Athletic está a tiempo de revertir está cuesta abajo en la que Marcelo Bielsa ya no pinta nada.

Algo de culpa tendrá también El Loco, que no ha sabido hacer reaccionar a una plantilla en la que el único ausente con respecto a la de la pasada campaña es Javi Martínez. Además, los sucesivos cambios en el sistema durante la disputa de los partidos o la decisión de mantener sin minutos a todo un campeón del mundo y de Europa como Fernando Llorente, no es que ayuden a bancarle en este momento.

Finalmente, llegamos a los jugadores, protagonistas indiscutibles de esta vorágine de tristes acontecimientos que rodean la actualidad rojiblanca. Irreconocibles comparados con aquellas actuaciones en Old Trafford, Gelsenkirchen o el Sánchez Pizjuán, es asumible que le están "haciendo la cama" a su jefe, demostrando que ya no confían en sus gestión de los recursos disponibles. El debate sobre la profesionalidad de cada uno de ellos, os lo dejo a vosotros.

En definitiva, ni hay un único culpable de la situación ni la temporada está perdida por completo a pesar de la latente crisis. Pero insisto en que cesar a Marcelo Bielsa y buscarle un sustituto que sepa reactivar a los jugadores es la única solución plausible en este momento.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo? ¿Seguiríais confiando en El Loco para dar la vuelta a la situación?


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