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No hace tanto tiempo que se gozaba de paz y tranquilidad en las ruedas de prensa del Real Madrid. Hoy, la hostilidad ha vuelto. No es aleatorio

Todo el mundo tiene un seleccionador dentro. Cada vez que hay una convocatoria para la “Roja” en algún torneo internacional, de esos que venimos ganando últimamente como churros, siempre hay voces dispares que ilustran esa frase tan común y utilizada. Algo parecido pasa en el Real Madrid, tan grande es su espíritu y simbolismo, como el odio que suscita, que todo el mundo cree poder opinar y juzgar.

La era Guardiola dejó al Madrid tres años consecutivos sin el título local. Primero, Schuster; después, Juande Ramos y; por último, Pellegrini no consiguieron frenar la máquina de hacer fútbol que diseñó Guardiola. Para muchos, el mejor equipo de todos los tiempos. En su segunda temporada, José Mourinho consiguió quitarle el cetro al Barcelona. Y no por un bajón del rival (la temporada pasada el Barça hizo buenos números) sino por exprimir a sus jugadores al máximo y convertir la Liga 2011/2012 en la Liga de los récords. “Aquesta lliga no la guanyarem”, mítica frase del ex técnico azulgrana.

El ansiado título ya estaba en las vitrinas, se había terminado la época en la que el Barcelona era kriptonita para un Real Madrid que se creía Superman. La relajación llegó al seno del equipo y con ella a las ruedas de prensa de José Mourinho, más agradable e, incluso, amistoso de lo que nunca se le había visto. Hoy en día, seguramente se arrepienta.

¿Cómo consiguió Mourinho mentalizar al vestuario para ser capaces de vencer al archienemigo? Haciéndoles sentir que ellos y, únicamente ellos, estaban solos ante el peligro. Las ruedas de prensa de Mourinho han de ser continuas hostilidades para refrendar ese mensaje a sus jugadores. Es una manera de controlar el vestuario, de acabar siendo el “papi” de los muchos jugadores que han pasado por sus manos.

Tras un inicio desastroso en Liga, Mourinho ha vuelto a las andadas. Partidos que el año pasado, los mismos jugadores ganaban casi sin querer, se le están atragantando esta temporada. Consciente de ello, Mourinho tiene que volver a incendiar las ruedas de prensa, crear un enemigo común con sus jugadores, ya que a éstos es difícil mantenerlos calientes durante nueve meses, para mantener el pulso de un Barcelona que ya lleva seis victorias sobre seis posibles.

Mourinho necesita a la prensa, tanto como la prensa necesita a Mourinho. El entrenador luso para activar la motivación de una plantilla bastante remolona y la prensa para llena portadas con maravillosos titulares, obsequios todos del portugués. Si el Real Madrid pierde 1-0 contra el Sevilla porque en el minuto dos te hacen un gol a balón parado, evidentemente, y perdónenme si me excedo, la culpa es de los jugadores porque no salen con la concentración y tensión necesarias con que las que hay que jugar en el Sánchez Pizjuán.

Y si decir eso es, para la prensa, lanzar pelotas fuera y no asumir la responsabilidad, mejor para Mourinho. Ha conseguido lo que estaba buscando, crear un cisma entre el vestuario del Real Madrid y los periodistas. Ya tiene el enemigo en común que necesita para su plantilla. “Ahora mismo, no tengo equipo”, dijo Mourinho, el partido ante el Manchester City y el Rayo Vallecano dice lo contrario. Otra vez, y con la dificultad que ello conlleva, ha logrado motivar a sus jugadores. Palabra de portugués.

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