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Sea o no un ícono madridista, como se discute en la calle, la presencia del salmantino en el primer equipo merengue es inexplicable. Ante Rayo alteró los nervios de Mourinho

Una publicidad asegura que hay cosas que el dinero no puede comprar. Y que para todo lo demás existe una reconocida tarjeta de crédito. Si aquello es cierto, Álvaro Arbeloa habrá recurrido al plástico salvador para jugar en Real Madrid. Si el slogan finalmente no fuera verdad, lo del lateral español es nada más que un milagro. Sea o no un ícono madridista, como se discute en la calle, su presencia en el primer equipo merengue es cuestionable desde todo punto de vista.

Hay gente que pagaría lo que sea por lucir ese escudo, nueve veces campeón de Europa. ¿Quién no ha soñado alguna vez con defender los colores de un club tan grande? Arbeloa lleva haciéndolo desde la temporada 2009-10, cuando regresó a la capital española después de su paso por Deportivo La Coruña y Liverpool. La duda es cómo lo ha logrado. Su papel (o papelón) en Vallecas, ante el Rayo, no hizo más que amplificar esa incertidumbre. El desempeño exhibido este lunes fue, por lo menos, olvidable.

AL RESCATE DE SU AMIGO CR7
"Me enteré por la prensa el domingo por la noche. Si Cristiano está triste y necesita el apoyo de sus compañeros está claro que lo va a tener. Si necesita el respaldo del club también. Y si es el cariño de la afición estoy seguro que se le va a dar", dijo Arbeloa consultado sobre la tristeza de Cristiano Ronaldo. El lateral derecho es amigo de la gran estrella que tiene el Real Madrid. Esa amistad no alcanza para justificar su presencia en el primer equipo madridista.
Desde que Mourinho pasó a Ramos a la zaga, en la campaña anterior, el salmantino es un fijo en el once inicial. El mundo tuvo que acostumbrarse a ver en Real Madrid (REAL MADRID) un lateral derecho sin proyección ofensiva, cuya mayor virtud es la entrega, el sacrificio y la disciplina táctica. No mucho más que un correcto marcador de punta, que ni siquiera tendría asegurada la titularidad en todos los equipos españoles. El milagro lo lleva a ser titular también en La Roja, con la que ganó dos veces la Eurocopa y un Mundial.

ALTERÓ LOS NERVIOS DE MOURINHO

Los recursos económicos de Real Madrid son inversamente proporcionales a los recursos técnicos de Arbeloa, un futbolista que cuando pasa tres cuartos de cancha retrocede la jugada con un pase hacia atrás. Por eso no se entiende que el club no fiche a nadie para ocupar esa banda. Lejos del vértigo que imprime Marcelo por el otro sector, el ‘espartano’ destaca por la previsibilidad en la derecha.

En la victoria del lunes agigantó su hazaña, esa de jugar en Real Madrid. Sumó más certezas a sus detractores. En realidad lo que hizo fue no marcar a nadie, dando constantes ventajas a los avances del rival. Lass, Piti y Casado lo complicaron cuando quisieron. El madridista vio la amarilla en el primer tiempo y, a fuerza de infracciones, dio a jugadas del Rayo la vida que no tenían.

En una ocasión, durante el segundo tiempo, Arbeloa exasperó a Mourinho al dar un balón a Casillas sin percibir la presencia en el área de Leo. El delantero rojiblanco no supo capitalizar la cantada del lateral, que alteró los nervios del técnico portugués. The Only One se levantó inmediatamente del banquillo y lo miró fijo, haciendo más evidente el grosero error de su dirigido. El Madrid no lo pagó de milagro. De esto último sabe su lateral derecho.

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