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La pequeña discusión con Villa evidencia su tenso camino hacia el liderato del equipo, la guinda de la perfección para el futbolista argentino

Se ha armado demasiado revuelo con la pequeña discusión sobre el terreno de juego entre David Villa y Lionel Messi. Más que una discusión, el suceso protagonizado por ambos se trató de un rápido intercambio de opiniones bajo un marco de partido y tensión que, una vez finalizado, todo regresó a la normalidad.

No estaba haciendo bien las cosas el Barcelona en el primer tiempo contra el Granada y, cuando el equipo no carbura, los delanteros se aburren y desesperan a la espera de unas buenas oportunidades que no siempre llegan.

En una de esas ocasiones de gol, David Villa, como buen killer del área que es, resolvió con disparo cuando también tenía la opción de cederla a Leo Messi, algo que no sentó nada bien al argentino, que decidió reclamarle el pase para la próxima ocasión.

"Dale de primera", le comentó Messi a David Villa, según desvela el diario Sport. A todas luces, una reclamación que no debe hacer saltar las alarmas del vestuario del Barcelona, ya que se trata de un comentario común entre jugadores de fútbol sobre el terreno de juego.

Al parecer, a Villa no estaba de acuerdo con esa apreciación y contestó a Messi: "Pero si no he podido controlarla. Es la primera que tengo y te la doy", otro comentario que concluyó un debate express sobre el terreno de juego que apenas merece ser llamado discusión.

Este tipo de diálogos, peticiones de balón, avisos a navegantes y demás anuncios verbales entre jugadores de fútbol que se encuentran sobre el mismo terreno de juego son de lo más común en los campos de fútbol e incluso son positivos para el buen funcionamiento de un equipo.

El caso de Leo Messi es especial. El delantero del FC Barcelona está sometido a la presión de ser el mejor jugador del mundo en la actualidad y a soportar el cartel de posible mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, algo que seguro quiere lograr y que, por lo tanto, requiere un máximo sacrificio.

Si en los primeros pasos de la carrera de Leo Messi se destacaba su falta de carácter y personalidad como uno de los pocos y menores defectos que puede tener un jugador de esta talla, ahora tampoco puede rechazársele a la Pulga la posibilidad de ser un futbolista con carácter, que reclama pases, penaltis y goles a sus compañeros.

¿Quién tiene más legitimidad que Messi, el mejor jugador del mundo, para liderar un equipo o hacer reclamaciones a sus compañeros de juego? Por ser el mejor, es el más indicado y, por lo tanto, Messi debe hacerlo. La Pulga debe terminar de pulirse y perfeccionarse más si cabe como futbolista para convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos y, para ello, también debe ser un líder y un referente para su equipo en el terreno de juego.

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