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El técnico azulgrana ha disipado todas las dudas centradas en la etapa postGuardiola

 Kilian Caballero
 Editorial | Barcelona
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El Barcelona logró con más dificultades de las esperadas superar al Granada en el partido de la quinta jornada de la Liga BBVA.

Con esta victoria, el Barcelona suma el pleno al 15 en Liga, además de ganar 2 de los 3 otros partidos oficiales, habiendo perdido sólo la vuelta de la Supercopa frente al Real Madrid.

Sin ofrecer quizás el espectáculo mostrado en el primer año de Pep Guardiola, el equipo de Tito Vilanova ha aprendido a sufrir, a madurar el partido y dejar de lado el espectáculo para dar paso a la efectividad. Todo esto, acompañado a la madurez de los jugadores y un estilo, aunque con retoques, fiel a la filosofía infundada en Can Barça en los últimos años, Tito ha logrado despejar cualquier duda acerca de la solidez de su proyecto.



Paradójicamente, ha perdido su primer título disputado, la Supercopa de España, frente al Real Madrid. A pesar de todo, el partido de vuelta estuvo marcado por la expulsión de Adriano y los catalanes a punto estuvieron de lograr el gol que hubiera cambiado el signo del torneo.

Es cierto que Tito no tiene el carisma de Guardiola, ni siquiera el reconocimiento a nivel mundial. Sin embargo, ese es quizás el único punto que les diferencie. Tras su rostro reservado, se esconde una mente privilegiada, dueña de más de la mitad de los recursos que en su día utilizó.

Así pues, disipadas las dudas sobre el juego y resultados, falta ver ahora hasta dónde llegará Tito con este Barcelona. La meta de Guardiola es más que improbable, pero Tito espera escribir su nombre en la historia del Barcelona y del fútbol.

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